Líderes de toda la comunidad mundial se lamentaron ayer por el histórico sismo en Ecuador, que provocó más de 240 muertos. El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, informó ayer que la cifra de muertos por el terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que afectó el sábado el Norte del país ascendió a 246, mientras que el total de heridos se mantenía en 2.527.

El terremoto se produjo a las 18.58 hora local del sábado entre los balnearios costeros de Cojimíes y de Pedernales (norte), en la provincia de Manabí y colindante con la vecina Esmeraldas. El sacudón, que se desató frente a las costas de la nación andina a una profundidad de 19 kilómetros, provocó pánico en otras ciudades costeras y activó por unas horas alertas de tsunami en Perú, Colombia, Costa Rica y Panamá.

Mientras se espera que aumente el número de fallecidos, equipos de rescate buscaban ayer sobrevivientes entre los escombros después de que Ecuador sufrió su peor terremoto en casi cuatro décadas. ‘Fue algo horrible, parecía que (el edificio) se desmoronaba como un cartón. Yo rezaba y me arrodillé para pedir a Dios que nos proteja‘, dijo Galo Valle, de 56 años, custodio de un edificio en el centro de Guayaquil, la ciudad más grande del país, mientras limpiaba los vidrios y pedazos de mampostería. Muchas casas se derrumbaron en Guayaquil, otras estaban cuarteadas, un puente colapsó aplastando un auto y los escombros obstruían varias calles. La gente pasó la noche fuera de sus hogares, temerosa de las réplicas que, según el Instituto Geofísico de Ecuador, eran más de 160 hasta ayer.

La ciudad turística de Pedernales (provincia de Manabí), un popular balneario de la costa ecuatoriana, es el epicentro de una tragedia tras el terremoto. En la zona hay casas destruidas, gente atrapada y desaparecida entre los escombros, niños que gritan por sus familiares y adultos que lloran desconsolados y asolados porque vieron morir a algunos de los suyos aplastados por la caída de los edificios.

Líderes de toda la comunidad mundial, incluyendo al papa Francisco, expresaron su dolor por el sismo. Entre ellos, representantes de EEUU, Rusia, Argentina, Brasil y Uruguay, entre otros.

El canal privado Televicentro (TVC) mostró imágenes de la localidad de Pedernales, cerca al epicentro, donde se veían casas destruidas y habitantes a bordo de una pala mecánica removiendo escombros en busca de sobrevivientes. En otra toma, mientras recuperaban un cuerpo, la gente sólo atinaba a gritar y llorar desesperadamente. ‘Pedernales está destruido‘, dijo uno de los improvisados rescatistas. El terremoto fue el más fuerte desde el sismo de magnitud 7,7 que golpeó al país en diciembre de 1979 y causó entonces unos 600 muertos y 20.000 heridos, según el Servicio Geológico de EEUU.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, decidió regresar anticipadamente de un viaje por Italia. ‘Todo se puede reconstruir, pero no se puede reconstruir las vidas perdidas y eso es lo que más nos duele‘, dijo Correa desde Roma. En Pedernales, una nena que estuvo más de 20 horas atrapada bajo escombros fue rescatada con vida.

Hasta el momento no se reportaron ciudadanos argentinos entre las víctimas fatales. ‘No tenemos ningún reporte de argentinos entre las víctimas fatales‘, confirmó ayer el cónsul general adjunto en Ecuador, Adrián Isetto. Por Twitter, el presidente Mauricio Macri envió su ‘solidaridad‘ al pueblo y autoridades de Ecuador. Reuters, Efe y DyN