El presidente paraguayo y ex obispo católico, Fernando Lugo, sumó ayer su tercera denuncia de paternidad, en un nuevo capítulo del escándalo que sacude al país y que ha minado la credibilidad del mandatario.
Una docente de 39 años dijo que Lugo era el padre de su hijo de poco más de un año, pero aseguró que se encuentra en conversaciones con el abogado del presidente y no presentará ninguna demanda.
El caso coincidió con la presentación de una acción judicial de parte de una humilde vendedora de detergentes de 27 años que aseguró haber tenido una relación con Lugo cuando era obispo, fruto de la cual nació, hace seis años, un niño que lleva el nombre del gobernante.
Lugo, de 57 años y que cumplió ocho meses en el cargo, vio caer su popularidad tras el revuelo causado por las denuncias, que generaron duras críticas de la oposición y de jerarcas de la Iglesia Católica.
Damiana Morán se convirtió en la tercera mujer que atribuyó públicamente a Lugo la paternidad de un hijo, quien a diferencia de los otros dos, habría sido concebido luego de que el presidente renunciara al sacerdocio.
"No voy a presentar demanda porque ya está encaminado, ya está la conversación instalada para que él asuma su responsabilidad como corresponde y salvaguardando los derechos del niño", dijo Morán a una radioemisora de Asunción.
La mujer explicó que Lugo no supo sobre su embarazo porque se produjo en momentos en que éste iniciaba su carrera política y ella optó por dar "prioridad al proceso" de cambio liderado por el ex obispo, que acabó con más de seis décadas de Gobierno del conservador Partido Colorado.
