El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, quedó más acorralado ayer frente a la polémica desatada por dos mujeres que denunciaron por separado que el mandatario engendró hijos con ambas, mientras se desempeñaba como obispo.

La senadora Lilian Samaniego, del opositor Partido Colorado, denunció ayer al presidente Lugo por "estupro" en perjuicio de una joven, al presentarse ante la Fiscalía General del Estado.

La denuncia es por la relación sexual que Lugo mantuvo con la joven Viviana Carrillo Cañete cuando ésta era menor de edad y con quien tuvo un hijo, ya reconocido la semana pasada por el jefe del Estado.

La presidenta del Partido Colorado pidió tal investigación porque Carrillo había asegurado que mantuvo relaciones con el entonces obispo cuando ella tenía 16 años.

El Código Penal paraguayo, en su artículo 137 sobre estupro, describe que "el hombre que persuadiera a una mujer de catorce a dieciséis años a realizar el coito extramarital será castigado con pena de multa".

Más complicada quedó ayer la situación de Lugo al conocerse que Benigna Leguizamón, la mujer que el lunes pasado amenazó con demandar al presidente para que reconozca a uno de sus hijos, dijo ayer que no llegó a un acuerdo con el abogado del mandatario y que presentará la acción judicial.

Benigna Leguizamón, una humilde vendedora de detergentes de 27 años que reside en el Este del país, aseguró haber tenido una relación con Lugo en el 2001 cuando éste era obispo del departamento San Pedro, fruto de la cual nació un niño.

Leguizamón se reunió ayer con el abogado del mandatario, Marcos Fariña, quien le propuso la realización de una prueba de ADN fuera del proceso judicial para comprobar la paternidad del niño, algo que la mujer dijo haber rechazado. "Estoy segura 100 por ciento que mi hijo es de ese desgraciado y mañana mismo (por hoy), si consigo (un abogado que lo patrocine), presento la denuncia", dijo la mujer.

Por su parte, el abogado de Lugo indicó que el presidente está dispuesto a someterse a la prueba de ADN "dentro o fuera de un juicio" y explicó que habían propuesto que el análisis se realizará en privado para cautelar al menor.

Encima, el obispo paraguayo de Alto Paraná y Canindeyú, Rogelio Livieres, reveló que la Iglesia Católica ya contaba con denuncias hechas por varias mujeres contra el presidente.

"Esta es una cosa conocida ya desde hace años… es verdad que se fueron destapando en el año 2002, 2003, 2004 y todos estos casos de Lugo lo llevaron a irse del episcopado", dijo Livieres.

Las expresiones de Livieres hacen entender que hubo encubrimiento o complicidad de los obispos del Paraguay sobre la conducta moral de Lugo.

Livieres destacó que la Iglesia Católica sabía que era muy probable que Lugo haya tenido hijos y como él no negó tal posibilidad, tuvieron que "invitarlo" a retirarse del obispado.

La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) aseguró ayer que en su momento no recibió denuncia alguna de una presunta paternidad de Lugo, al contrario de lo que ha sugerido Liviers, uno de los referentes del sector conservador de la CEP y crítico del mandatario.