El trámite de juicio político contra la presidenta brasileña Dilma Rousseff quedó ayer trabado ante un pronunciamiento de la presidencia de la Cámara de Diputados a favor de la anulación del procedimiento, aunque posteriormente la jefatura del Senado confirmó la continuidad del proceso.

Las decisiones contradictorias de los jefes de la Cámara Baja, Waldir Maranhao, y de la Cámara Alta, Renán Calheiros, se conocieron con apenas siete horas de diferencia y a dos días de la fecha en la que la oposición pretendía suspender el mandato de Rousseff por 180 días para someterla a un juicio político que apunta a la destitución.

A la presidenta Dilma Rousseff se la acusa por ampliación del presupuesto público sin pasar por el Congreso. La mandataria pidió ‘cautela’ al conocerse la decisión de anular la votación de la Cámara de Diputados decidida por su presidente interino Maranhao, quien fundó su resolución en la ausencia de garantías de defensa de la mandataria y en otros vicios del procedimiento. Maranhao es diputado del conservador Partido Progresista (que abandonó el Gobierno), aunque se diferenció de su bancada al votar en contra del impeachment a Dilma.

Al acoger un pedido del abogado del gobierno, José Cardozo, el diputado interino Maranhao se alineó con el gobierno y anuló la sesión, por lo que pidió que el expediente volviera del Senado para realizar nuevamente el juzgamiento en la Cámara Baja.

Pero horas después el presidente del Senado, Calheiros, rechazó devolverle el proceso a la Cámara Baja y mantuvo que mañana será el día de la votación sobre Rousseff. El Senado, si la votación llega a concretarse y no media una intervención de la justicia, necesitará mayoría simple para aprobar la suspensión por 180 días de Rousseff. Eso encendería la luz verde para la asunción del vicepresidente Michel Temer.

‘No se puede jugar con la democracia’, dijo Calheiros, del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña del vicepresidente Temer. Calheiros se transformó en el hombre fuerte de la llamada ‘transición’ hacia un gobierno de Temer.

Durante siete horas, el gobierno festejó la decisión del presidente interino de la cámara de volver a votar el juicio. Maranhao aceptó un pedido de la Abogacía General de la Unión de que el proceso debe ser anulado por falta de tiempo para la defensa y porque los diputados, el 17 de abril, votaron con argumentos ajenos a la materia en cuestión, el presupuesto 2015. Según Maranhao, la votación no tiene validez debido a que los partidos decidieron instruir a sus integrantes de cómo tenían que votar.

En una reunión plenaria del Senado, Calheiros alegó que el proceso estaba desde hacía varios días en discusión en la Cámara Alta y no tenía cómo devolverlo a la instancia inferior. La conmoción política se produjo en momentos en que manifestaciones a favor y en contra del juicio eran convocadas en la ciudades de Brasilia y San Pablo.

Télam y Efe