A los tiros, cientos de insurgentes tomaron ayer control del complejo residencial de Muamar Kadafi en la capital de Libia, quedando más cerca de ponerle fin a su dictadura de 42 años. Tras dar por caído el gobierno del líder libio, el representante del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio ante la ONU, Ibrahim Dabashi, aseguró que los rebeldes tendrán el control total de esa nación norafricana en las próximas 72 horas.

Mientras los rebeldes pretenden perseguir al líder y a sus hijos, Kadafi aseguró ayer que se encuentra en Trípoli (capital libia) y que no tiene intención de abandonar el país durante una conversación telefónica con el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), Kirsán Iliumzhínov.

Los combates en la fortaleza de Kadafi duraron unas cinco horas, marcando de hecho el colapso del gobierno del líder libio. Tras derribar sus grandes puertas verdes y matar o golpear a combatientes que lo defendían, algunos insurrectos festejaron la toma del complejo residencial de Bab al Aziziya con tiros al aire y cánticos.

La residencia era el símbolo del poder de Kadafi, y su conquista por los sublevados, apoyados por la OTAN, constituye el derrumbe de hecho de su gobierno de 42 años, aunque es probable que durante algún tiempo persistan bolsones de resistencia de seguidores del líder en distintas zonas del país, según analistas.
En Trípoli, los victoriosos alzados destruyeron una estatua de bronce de Kadafi y posaron ante los reporteros gráficos pateando y pisando la cabeza dentro del complejo fortificado.

De acuerdo con el relato de la cadena de televisión qatarí Al Yazira, pese a que soldados de Kadafi opusieron gran resistencia, e incluso lograron en un primer momento repeler el primer gran asalto contra una de las puertas de la enorme residencia, después entregaron las armas a los rebeldes sin mayor resistencia.
Pero fuentes de los rebeldes generaban confusión al decir que quedan unos pocos focos que resisten el avance en diferentes barrios de la urbe, incluida la propia fortaleza de Bab al Aziziya. Según el ajedrecista Kirsán Iliumzhínov, que suele compartir tablero con el coronel, Kadafi le llamó por teléfono para anunciarle que está ‘sano y salvo‘ y que no se dejará atrapar.

Agregó que el líder libio le confirmó que se encuentra en la capital, que no tiene intención de abandonar el país y que las informaciones de las televisiones occidentales son falsas‘.
Iliumzhínov también aseguró que junto Kadafi se hallaba su hijo mayor, Mohamad, quien el lunes pasado logró burlar a las fuerzas rebeldes que al parecer le habían capturado.

El jefe del Consejo Nacional Rebelde, Mustafa Abdel-Jalil, advirtió: ‘Es demasiado pronto para decir que la batalla de Trípoli está terminada. Eso no ocurrirá hasta que Kadafi y sus hijos sean capturados‘. Doce insurrectos murieron en los enfrentamientos en torno del complejo, dijeron fuentes de la oposición.