Es innegable que Francisco está imprimiendo una nueva imagen de Iglesia, no con discursos de estilo universitario como solía hacer Benedicto XVI, sino con ejemplos concretos. En casi tres años de pontificado, este Papa austero, libre y valiente, no se rinde ni retrocede ante el desafío de reformar una Iglesia que en los pontificados de Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger se atrincheró en la doctrina, nombrando a obispos que no se caracterizaron por la cercanía con el pueblo y los pobres, sino encerrados en el “microclima” de los llamados “principios no negociables”.

Para leer más, hacé click en este enlace.