Ginebra, 6 de marzo.-La 84 edición del Salón del Automóvil de Ginebra ha desvelado la mayor parte de las armas comerciales de la industria del automóvil para este año con un centenar y medio de novedades, sin sorpresas de última hora y con la mirada puesta en la competición, un signo más de que la crisis en el sector del motor está siendo superada.

La industria europea del automóvil ha borrado las sombras de pesimismo de los últimos años, inducido por una fuerte crisis en los mercados del Continente, que parece desvanecerse y especialmente entre las filiales españolas, en general muy satisfechas con los resultados del mercado en febrero.

El catálogo de nuevos productos se ha ido desgranando en las últimas semanas, pero en esta ocasión sin las sorpresas que se guardan los fabricantes para atraer los competidos espacios en los medios de comunicación.

En donde sí se han visto cosas nuevas es en los pequeños espacios reservados a los diseñadores y carroceros exclusivos, con deportivos de formas exageradas que pertenecen a un reducidísimo mercado de alta capacidad adquisitiva.

El Salón ha empezado con una jornada de prensa que tenía una víspera protagonizada por el grupo Volkswagen y todas sus marcas, incluida Ducati, con novedades de color español, como el deportivo Seat Cupra, el coche de serie más potente fabricado por Seat.

Notorios en la noche de Volkswagen fueron el concepto VisionC de Skoda, que avanza nuevos códigos de diseño para la marca checa, el Volkswagen T-ROC, un SUV derivado del formato Golf con el que la marca tantea la opinión de periodistas y visitantes para llevarlo a la producción en Serie.

En la zona estridente, Bugatti ha presentado una nueva edición del Veyron, en carbono marrón, del que sólo se fabricarán 3 unidades, ya vendidas, y Lamborghini el deportivo con el que hará su gran volumen de ventas, el Huracán, que como es tradición en la marca toma el nombre de un toro, en esta ocasión un indultado que vivió en tierras de Alicante en el siglo XIX.