La ola de frío siberiano que afecta a Europa y ha provocado la muerte de más de 450 personas se hizo sentir con intensidad en Italia. Las bajas temperaturas y la nieve lograron congelar el agua de los principales canales y lagunas de la ciudad italiana de Venecia, dejando atrapadas numerosas góndolas en el distrito de Cannaregio.

Por las bajas temperaturas que afectan a la región, el agua de la laguna de Venecia se heló, un hecho que no ocurría desde hace 20 años.

El frío también causó severos problemas en los servicios. En las últimas horas las vías fluviales del país europeo quedaron cubiertas por una gruesa capa de hielo, mientras que el canal de San Giuliano presentaba un panorama atípico con toda su superficie revestida por un manto de agua congelado.

La nieve reapareció en el norte del país acompañada de vientos polares, fenómeno que se repite en el sur de la península, donde empieza a preocupar el suministro de gas.

También se registraron intensas heladas y nevadas en Calabria y la Apulia y en la isla de Sicilia, provocando problemas en el tráfico por ruta y en algunos tramos de la autopista Salerno-Reggio Calabria, donde es obligatorio el uso de cadenas.

En localidades como Cesena la situación es crítica debido a la gran cantidad de nieve que se sigue acumulando. En tanto que la capital de la región central de Las Marcas, Ascoli Piceno, se encuentra inmersa en una tormenta de nieve que obligó el cierre de las escuelas, en las cuales no habrá actividades durante los próximos días.

En el norte del país preocupan las bajas temperaturas, ya que en Milán se llegó el lunes a los 10 grados bajo cero y en localidades de Liguria se alcanzaron los 20 grados bajo cero. Mientras, el Ejército y la Protección Civil siguen trabajando para abrir las carreteras y llevar víveres a las localidades.

Por la intensidad del frío, el Ministerio de Desarrollo italiano convocó ayer a una reunión extraordinaria para evaluar los problemas con el gas, debido a que en estos días el consumo alcanza niveles récord.

Por otro lado en Italia,18 personas murieron por esta situación, diez de las cuales dormían a la intemperie. Por los problemas en las vías, están suspendidos los viajes en tren en distintos puntos, mientras que los aeropuertos operan con normalidad. Los atractivos turísticos de la ciudad, como el Coliseo, habían cerrado para evitar accidentes y daños materiales.