El papa Francisco confesó ayer que lloró ante la noticia de que algunos cristianos fueron crucificados en los últimos días ‘en un país no cristiano‘, según dijo en su homilía de la misa en su residencia de Santa Marta. Se refirió así a declaraciones hechas días atrás por una monja, quien denunció que en Siria bandas musulmanas extremistas crucificaron a cristianos.