Cerca de un tercio de la población mundial, o 2.000 millones de personas, han sido infectadas con hepatitis, que causa la muerte a cerca de un millón de víctimas al año, dijo ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y aunque la mayoría de los portadores de la enfermedad que afecta al hígado no saben que la tienen, pueden transmitirla a los demás sin saberlo y en cualquier momento de su vida puede desarrollarse hasta matarlos o incapacitarlos, advirtió la agencia de Naciones Unidas.

‘Esta es una enfermedad crónica en todo el mundo, pero desafortunadamente hay muy poca conciencia, incluso entre los que formulan las políticas sanitarias, de su extensión‘, dijo en una conferencia de prensa el especialista en hepatitis de la OMS Steven Wiersma.

La conferencia estableció el 28 de julio como el Día Mundial contra la hepatitis, una enfermedad, en gran medida provocada por agua contaminada y alimentos, sangre, semen y otros fluidos corporales.
La finalidad de esta fecha será concientizar a la población de que la hepatitis vírica es un problema de salud pública de alcance mundial, ya que es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes.

Sus variantes B y C afectan a más de 520 millones de personas en todo el mundo.

Wiersma dijo que la enfermedad -que tiene cinco principales virus – produjo una ‘asombroso impacto‘ en los sistemas de salud en todo el mundo y que tiene el potencial de propagar epidemias, además de ser la principal causa de cirrosis hepática y cáncer.

Según datos de la OMS, cerca de un millón de defunciones se atribuyen cada año a la hepatitis, y los virus de la hepatitis B (VHB) y C (VHC) son la causa principal del 78 por ciento de los casos de cáncer de hígado en el mundo.

Casi uno de cada tres habitantes del planeta -unos 2.000 millones de personas- está infectado por el virus de la hepatitis B y uno de cada doce, más de 520 millones de personas, padecen una infección crónica por VHB o VHC.

Se calcula que ya reciben tratamiento entre el 20 y el 30% de las personas infectadas por el VHB. Sin embargo, no existe ninguna vacuna que prevenga contra la infección por la variante C (VHC), que se transmite casi siempre por exposición a sangre contaminada, lo que puede suceder en casos de transfusiones de sangre o por el uso de jeringuillas infectadas.

La transmisión sexual del VHC también es posible, pero es menos común. Debido a la importancia de la prevención, la OMS está preparando una plan de trabajo integral sobre la hepatitis para todos los Estados miembros, que incluye el establecimiento de planes de vacunas y facilidades para disponer de sangre de calidad para transfusiones y de jeringuillas limpias.

La OMS precisó que se han conseguido avances en este sentido, ya que en 2009 el 91% de los estados incluían la vacuna contra la hepatitis B en los programas de inmunización infantil. Además, más del 70% de los lactantes recibieron tres dosis de esa vacuna, lo que les confiere protección de por vida contra el virus.