Tras años de polémicas, los monumentos de la Acrópolis de Atenas (Grecia), un tesoro milenario e invaluable, tendrán por fin el marco que se merecen en un nuevo museo que se inaugura hoy con una gran fiesta.

El edificio es un gigante de cristal, hierro, mármol y cemento, que costó unos 130 millones de euros a Grecia y a la Unión Europea (UE). En sus tres plantas principales alberga reliquias de hasta 2.500 años de antigüedad encontradas durante diversas excavaciones en la roca sagrada de la Acrópolis (parte alta de la ciudad).

Diseñado por el arquitecto franco-suizo Bernard Tschumi, este edificio ultramoderno sobre pilotes ubicado en medio de vestigios arqueológicos, impresiona por su geometría.

Situado a 300 metros del monumento faro del mundo antiguo, bañado en luz natural, el edificio ofrece una vista panorámica sobre el templo del Partenón, uno de los monumentos más visitados del mundo.

Más de 350 vestigios y esculturas de la Acrópolis están expuestos en este museo de tres plantas, de 23 metros de altura y 15.000 m2 de superficie. Hasta ahora estas obras estaban amontonadas en un pequeño museo situado en el monte santo. Su traslado se convirtió en una operación gigantesca que duró varios meses y terminó en la primavera de 2008.

Un techado cubre parte de los vestigios descubiertos durante las excavaciones, y domina una de las dos entradas del museo.

En la primera planta, una serie de objetos como cerámicas, bajo relieves y esculturas antiguas adornan los dos lados de la sala.

Las cinco cariátides (pilares con formas humanas) del templo de Erecteión dominan una rampa de vidrio que permite acceder a la segunda planta, una sala con unas treinta columnas. En esta segunda sala, están expuestas las esculturas arcaicas de Erecteión, Atenas Niké y de la entrada monumental del templo: los Propileos.

El punto culminante del edificio es la sala del Partenón, en la tercera planta, «donde la luz natural (…) revela los colores y el volumen plástico de los frisos, las metopas y los frontones del templo», explicó el presidente del museo Dimitris Pantermalis.

Esta inauguración es, según autoridades, un catalizador para que regresen las reliquias del templo del Partenón que fueron saqueadas y esparcidas hace 207 años.

Y es que ahora las autoridades esperan que el museo ayude a ganar la larga batalla para recuperar los restos que fueron trasladados a Londres en el siglo XIX y que Grecia reclama insistentemente.