Los mexicanos votaron ayer para elegir a 12 gobernadores, además de alcaldes y diputados locales, en unos comicios marcados por la sombra de la violencia del narcotráfico y en los que el principal partido
opositor el PRI estaba ganando en 9 de los 12 cargos principales cargos, al cierre de esta edición.
El proceso, en el que sufragó casi la mitad de los estados del país, es un termómetro para las intenciones del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) de recuperar la presidencia en las elecciones del 2012, luego de su triunfo en los comicios legislativos el año pasado.
El PRI, primera fuerza en la Cámara de Diputados, es favorito incluso en estados gobernados por el partido del
presidente Felipe Calderón y de la izquierda, que se aliaron con algunos candidatos intentando frenar a los priístas.
Durante la jornada fueron reportados al menos siete asesinatos, pero no quedó claro si tuvieron relación con los comicios.
Cuatro de las muertes tuvieron lugar en la ciudad de Chihuahua, en un acto que responde a las características del crimen organizado. Los cuerpos de los cuatro hombres, cuya identidad no ha trascendido, fueron colgados de tres de los principales puentes del enclave.
También hubo un cúmulo de denuncias de irregularidades, sobre todo acarreo de votantes y compra de sufragios.
Cuatro hombres fueron asesinados y colgados de distintos puentes vehiculares de la ciudad de Chihuahua, en el norte de México, donde hoy se realizan elecciones para gobernador, alcalde y legisladores.
Dos de los cuerpos colgaban juntos en un puente, y los restantes estaban en otros dos puentes de la ciudad, informó el portavoz de la Procuraduría de Justicia, Eduardo Esparza.
En los últimos años el estado de Chihuahua, donde se encuentra Ciudad Juárez, se ha convertido en el escenario de graves hechos de violencia a causa de luchas internas entre narcotraficantes y la represión militar ordenada por el gobierno nacional, con unos 1.300 asesinatos en 2010.
Las elecciones se realizaron en medio de una guerra de las fuerzas de seguridad contra los cárteles de la droga y entre los mismos narcotraficantes por el control de rutas del envío de enervantes.
En algunas casillas localizadas en regiones con focos rojos por la violencia fueron suspendidas las votaciones ante reportes de personas o grupos armados en las inmediaciones, mientras que otros centros de votación no abrieron por temores de funcionarios electorales a que se desataran tiroteos.
El reciente asesinato de Rodolfo Torre, candidato del PRI para gobernador en Tamaulipas, en el norte del país, elevó la tensión e hizo caer al peso mexicano por primera vez debido a la violencia relacionada con el crimen organizado desde que Calderón lanzó a fines del 2006 operativos militares para combatir los cárteles.
Algunos de los 14 estados donde hubo votaciones fueron Chihuahua y Tamaulipas -fronterizos con EEUU- además de Sinaloa y Durango, donde narcotraficantes se disputan a muerte los territorios para llevar droga a EEUU.
El candidato sustituto del PRI para Tamaulipas, Egidio Torre, hermano del postulante asesinado, votó ayer con un moño negro colgado en la camisa y acompañado de varios guardaespaldas con lentes oscuros.
Durante la campaña varios candidatos modificaron sus estrategias y directamente las cancelaron por temor a la violencia y a las amenazas. Incluso, partidos no presentaron aspirantes, como en municipios fronterizos de Tamaulipas.

