Con más de 28.000 contagios en 74 países y 144 muertes confirmadas por Influenza A, la Organización Mundial de la Salud declaró ayer la primera pandemia del Siglo y la primera por gripe en 40 años tras el brote detectado a finales de abril.

La agencia de Naciones Unidas elevó su alerta de influenza pandémica a la máxima fase 6, lo que señala que está en marcha la primera pandemia de influenza desde 1968.

En su declaración, que llega después de la recomendación de expertos en gripe, la OMS reiteró su consejo a los 193 estados miembros de no cerrar las fronteras ni imponer restricciones a los viajes para detener el movimiento de personas, bienes y servicios.

El virus infecta preferiblemente a los jóvenes, con la mayoría de casos vistos en personas de menos de 25 años y con alrededor de un 2 por ciento de casos graves, que derivaron rápidamente a neumonía.

El paso a la fase 6 refleja el hecho de que la enfermedad, ampliamente conocida como gripe porcina, se está propagando geográficamente.

La transmisión generalizada del virus en Victoria, Australia, un signo de que la nueva cepa de la gripe se afianzó en otra región fuera de Norteamérica, fue una de las claves que impulsó el avance hacia la fase 6.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, quiso dejar claro, no obstante, que se ha elevado la alerta al nivel máximo (6) no porque vaya a haber un salto brusco en la gravedad de la epidemia o en la mortalidad de los afectados, y en ese sentido precisó que se trata de "una pandemia moderada".

Luego precisó que "moderada" es la calificación "global" de la pandemia, pero que cada gobierno tendrá que calibrar su respuesta de salud pública según su situación concreta.

En esa línea, dijo que se debe tener en cuenta la vulnerabilidad de la población en un país específico, así como su sistema de salud.

La directora general de la OMS reconoció que el hecho de que la mayoría de los casos de gripe A en el mundo sean leves puede llevar a mucha gente a preguntarse por qué se declara una pandemia, por lo que advirtió de que no hay que bajar la guardia.

Chan subrayó que se ha decidido declarar la fase 6 después de recibir del comité de expertos toda la información y pruebas de que existe una transmisión estable del virus en comunidades de algunos países fuera de la primera región afectada, Norteamérica, y también por la extensión del AH1N1 al Hemisferio Sur. En relación a la producción de vacunas contra esta cepa gripal, Chan subrayó que "podemos decir que ahora hay equidad porque ningún país tiene actualmente la vacuna, que tardará de cuatro a seis meses en producirse".

"Antes de septiembre ningún país tendrá la vacuna. Incluso en septiembre el suministro será limitado y tendremos que ver qué países la recibirán y qué grupos dentro de un país", dijo.

Aunque aclaró que "todos los fabricantes de vacunas han recibido el material completo para empezar la producción", dijo que "algunos de ellos ya han empezado y otros empezarán dentro de una o dos semanas".

Margaret Chan reconoció que con la elevación al máximo del nivel de alerta "aumenta la presión" para la donación de medicamentos a los países en desarrollo.

Chan recalcó que este es un momento inédito en la historia pues por primera vez un virus pandémico convive con otro, el de la gripe aviar, cuyo nivel de alerta se encuentra en el nivel 3.