Cientos de inmigrantes indignados se manifestaron ayer en el exterior de la estación de trenes de Budapest (capital de Hungría) pidiendo que se les permita viajar a Alemania, en un momento en el que las leyes de asilo de la Unión Europa están al borde del colapso por las tensiones provocadas por una oleada migratoria sin precedentes.

La Policía húngara desató ayer en Budapest las protestas de cientos de inmigrantes y refugiados de Oriente Medio al impedirles embarcar en trenes hacia la parte occidental de Europa, continente al que han llegado este año ya 351.000 personas tras cruzar el Mediterráneo.

El objetivo de esa ola de inmigrantes que llegan a Europa es escapar de sus países en guerra con la esperanza de hallar una vida mejor. Las autoridades europeas se muestran incapaces de resolver una crisis migratoria que ya ha sido calificada como la peor desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), y que cada día se cobra muertes de inmigrantes que fallecen en camiones o ahogados en el mar.

Varios señalan que la mayoría de los que llegan a Europa son refugiados que huyeron de la guerra en Siria. Los ciudadanos sirios son los más numerosos entre los que desembarcaron en las islas griegas, seguidos de afganos, albaneses, paquistaníes e iraquíes. Por lo general desde allí emprenden viaje, por todos los medios posibles, hacia el Centro y Norte de Europa, cruzando por Macedonia y Serbia.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) destacó en un informe que dio a conocer ayer que en lo que va del presente año 351.000 inmigrantes y refugiados cruzaron el Mar Mediterráneo y llegaron a Europa, en tanto que en el mismo período 2.643 murieron en el intento.

De ese total, la mayoría, unos 218.000, entró al continente europeo alcanzando las costas de Grecia mientras que a Italia llegaron 114.000, según los datos del organismo. A su vez, entre los inmigrantes y refugiados llegados a Italia prevalecen los eritreos, nigerianos, somalíes, sudaneses y sirios.

Alemania, la mayor economía de Europa, se ha convertido en el principal destino de los refugiados de Oriente Medio. Muchos de ellos buscan cobijarse en el rico capitalismo europeo, huyendo de la guerra, la pobreza y la persecución religiosa.

Berlín, por ejemplo, calcula que el número de solicitantes de asilo que va a recibir este 2015 se cuadruplicará respecto del año pasado y alcanzará la cifra récord de 800.000. El vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, afirmó que tamaña afluencia es el desafío más grande del país desde la reunificación. Efe y Reuters