Buenos Aires, 8 de mayo.- La nave Progress M-27M no tripulada se desintegró por completo en la atmósfera terrestre por encima del océano Pacífico durante su caída libre a la tierra, una semana después de que ingenieros rusos hayan perdido el control tras la separación entre la nave y el cohete.

El carguero espacial tenía como objetivo abastecer a la tripulación de la Estación Espacial Internacional, viaje que Rusia realiza cada tres o cuatro meses. Igualmente, este inconveniente no traerá consecuencias sobre los austronautas ya que disponen de reservas para varios meses, aunque generó un gasto de casi 500 millones de euros para la agencia espacial rusa Roskosmos.

El Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia perdió el control del carguero después de que quedara situado en una órbita errónea y dejara de enviar datos a la Tierra debido a que no se desplegaron todas sus antenas.

"De acuerdo con los cálculos, la nave ya se ha desintegrado. Por lo menos, ni nuestros medios de control, ni los estadounidenses lo ven", sostuvo una fuente de la industria espacial a Ria Novosti.

Las agencias de noticias rusas, en base a fuentes de la industria aeroespacial de ese país, anunciaron que la próxima misión espacial prevista el 26 de mayo podría aplazarse dos semanas a causa de los problemas registrados por la nave Progress.

Roskosmos no confirmó estas informaciones, pero la rueda de prensa prevista para el viernes con los tres miembros de la tripulación de esta expedición -un estadounidense, un ruso y un japonés- fue anulada.