Brillando bajo el calcinante sol de los llanos venezolanos aparece la camioneta negra que trae a Hugo Chávez a otro acto campaña del día. Se baja rápidamente, saluda a sus colaboradores y en segundos el rostro se le cubre de sudor mientras intenta proteger sus ojos del intenso reflejo.
Poco después, ya completamente mojado por el calor, voltea y entra a un camerino montado debajo de un gigantesco escenario donde permanece unos minutos para refrescarse y volver a salir.
El locutor anuncia que ha llegado el “huracán bolivariano” y los miles de seguidores gastan sus gargantas con gritos de apoyo. Luego comienza el show del verborrágico Chávez tan solo cinco meses después de ser sometido a su tercera cirugía por un cáncer en la zona abdominal , que llevó a millones a temer por su vida.
Así fue todo el tramo final de la campaña que cerró ayer en Venezuela con vistas a las elecciones generales del próximo domingo, consideradas las más reñidas en 30 años ya que la oposición, tradicionalmente fuertemente dividida, concurre encolumnada tras la candidatura de Henrique Capriles.
Pero el último día de campaña de Chávez no fue en los pueblos si no en Caracas y en vez de sol abrasador hubo una torrencial lluvia que de todos modos no frenó el entusiasmo de miles de seguidores del líder bolivariano que colapsaron la capital del país caribeño.
“Yo no les fallaré, seré fiel para siempre al pueblo de Venezuela, a la vida de Venezuela, a la juventud venezolana”,prometió Chávez.
“Viva Venezuela libre, viva el 7 de octubre”, gritó el gobernante mientras entonaba el himno nacional en la apertura de un acto en el que arengó a sus seguidores con más “vivas” a la revolución, al socialismo, al pueblo venezolano y al libertador caraqueño Simón Bolívar. A lo largo de su discurso, en el que prometió cero desempleo, viviendas para los venezolanos y educación en su próximo mandato.
Mientras tanto, los simpatizantes de Capriles se congregaron en la occidental ciudad de Barquisimeto para asistir a su último acto, tras un extenuante periplo que comenzó antes de unas primarias opositoras de febrero que contaron con la participación de más de 3 millones de personas.
Capriles ha cambiado su discurso de reconciliación por uno más confrontacional en el que ha buscado dejar al desnudo los puntos débiles del Gobierno de Chávez, prometiendo rápidas soluciones si llega a la silla presidencial. (Efe, Reuters)

