El turco Mehmet Ali Agca vendió agua y recogió carbón de los trenes antes de convertirse en el hombre que quiso matar a balazos al papa Juan Pablo II en la Plaza San Pedro, en Roma, el 13 de mayo de 1981.

Treinta años pasaron desde que Agca fue condenado por un tribunal italiano a cadena perpetua y a la pena especial de aislamiento, el 21 de julio del mismo año. Sin embargo, Agca no cumplió toda su condena: primero fue perdonado por el Pontífice y, el 20 de enero de 2006, fue liberado por un tribunal turco que consideró que ya había cumplido su pena, pero luego -a raíz de un error de cálculo- debió regresar a prisión para salir definitivamente en 2010.

Agca, de religión musulmana, disparó tres balazos e hirió gravemente al Papa en el abdomen, cuando el prelado se dirigía a una audiencia a borde un coche descapotable en la plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981, para hablar ante 20.000 personas. No obstante, fue perdonado e incluso visitado por Karol Wojtyla en la cárcel, el 27 de diciembre de 1983.

En su libro “Memoria e identidad”, Juan Pablo manifestó su convicción de que el ataque no fue planificado por Agca, a quien calificó de asesino a sueldo, sino por otras personas a las que no identificó. Incluso el pensamiento del Papa fue respaldado por el propio Agca, quien en una entrevista con el diario italiano La Repubblica aseguró que “sin la ayuda de algunos sacerdotes y cardenales nunca hubiera podido realizar” dicho ataque, informó el diario español El Mundo.

Agca nació el 9 de enero de 1958 en la provincia de Malatya, en el Este de Turquía, donde en su juventud fue miembro de pandillas callejeras y estuvo envuelto en pequeños delitos, según un informe de la BBC de Londres. También participó en el contrabando de armas entre Turquía y Bulgaria, y luego visitó Siria, donde recibió entrenamiento y apoyo de dinero por parte del gobierno búlgaro, según informes de prensa.

En 1979, como miembro del grupo ultraderechista “Lobos Grises”, Agca mató al prominente editor de diarios Abdi Ipekci, pero luego se escapó de la prisión y fue sentenciado en su ausencia. En posteriores declaraciones, Agca señaló que luego de fugarse y vivir en Bulgaria -entonces una de las bases de la mafia turca- “su único objetivo era matar a Juan Pablo II”.

Sin embargo, en junio de 2000 el presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, le concedió el indulto por lo que fue extraditado a Turquía, tras cumplir 19 años de condena en prisiones italianas. En Turquía cumplió prisión hasta el 18 de enero de 2010, debido a su responsabilidad en el asesinato del periodista Ipekci y otros delitos relacionados con su participación en el grupo “Lobos Grises”.

Tras ser declarado incapacitado para cumplir con el servicio militar, al ser considerado mentalmente inestable, fue puesto en libertad en una prisión cercana a Ankara, la capital turca. Agca debía permanecer preso hasta 2017.

Juan Pablo II murió el 2 de abril de 2005, a los 84 años, pero los motivos que provocaron el atentado que materializó el turco Agna permanecen aún en la oscuridad. En un reportaje, Agca culpó al secretario de Estado del Vaticano, Agustino Casaroli, de ser el cerebro que supuestamente ejecutó el ataque contra el Papa. “Hice prácticas para el ataque junto con el padre y otro agente del Vaticano. Incluso fuimos a la Plaza de San Pedro para planear el atentado”, dijo.