Yemen.- La imagen de Udai Faisal, un bebé que nació en medio de la guerra de Yemen y falleció cinco meses después por un cuadro extremo de desnutrición, recorre el mundo y genera indignación. El caso se transformó en el símbolo del conflicto bélico que lleva más de un año y provoca la muerte de miles de niños.

La explosión de hambre ha sido la consecuencia más horrorífica desde que la guerra de Yemen comenzó, cuando los chiítas se levantaron en la Capital del país de Medio Oriente y Arabia Saudita y sus aliados respondieron con una campaña de ataques aéreos y un bloqueo naval hace un año.

La empobrecida nación de 26 millones de habitantes, que importa el 90 por ciento de su comida, tiene uno de los más altos índices de desnutrición en el mundo, pero durante el último año las estadísticas han dado un salto.

Allí, el número de personas consideradas en riesgo de desnutrición pasaron de 4.3 millones a más de 7 millones, de acuerdo con el World Food Program. Diez de las 22 provincias están a un paso de la hambruna. El número de niños debajo de los cinco años con desnutrición pasó de 690 mil a 1.300.000.

A la vez, según un informe de Unicef, al menos 10 mil niños de menos de 5 años murieron de enfermedades prevenibles el último año por el colapso en los servicios de salud.

Y los bombardeos y la lucha en el terreno ya se cobró la vida de 9 mil personas, incluidos más de 3.000 civiles, de acuerdo con la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Más de 900 niños han sido asesinados y otros 1.300 heridos. El 61 por ciento de ellos durante ataques aéreos, según Unicef.

En ese contexto, el destino de Udai ilustra los múltiples factores, todos exarcebados por la guerra, que llevan a la muerte de un niño. Y su fotografía es levantada por todos aquellos que piden el cese del conflicto.