La centro derecha de Europa, victoriosa en las elecciones continentales, prometió ayer soluciones conservadoras a la crisis económica, mientras la derrotada izquierda enfrentaba una crisis de identidad y todo el espectro político lamentaba la mayor abstención de la historia.

Un día después del fin de las elecciones para renovar el Parlamento Europeo, la apatía emergía, en efecto, como otro de los grandes ganadores, ya que sólo concurrió a las urnas un escasísimo 43,3 por ciento de los 375 millones de europeos habilitados para elegir a los representantes de sus respectivos países en la Eurocámara.

Otro aspecto notable de los comicios fue su clara interpretación nacional, ya que los ciudadanos de los 27 estados miembros de la UE usaron su voto más para refrendar o penalizar a sus políticos que para reestructurar una institución por la que pasa el 80 por ciento de las leyes que afecta el día a día de los europeos.

Los partidos gobernantes de derecha se impusieron en Alemania, Francia, Italia y Bélgica, mientras que en Gran Bretaña, España, Portugal y Bulgaria triunfaron las agrupaciones de oposición conservadoras. Además, fuerzas de extrema derecha consiguieron grandes avances en Gran Bretaña, Austria, Holanda y Hungría.

En una campaña marcada en gran medida por la crisis económica, muchas agrupaciones socialistas se habían centrado antes de las elecciones en criticar a los dirigentes de centro derecha por propugnar la desregulación de los mercados financieros o por los millonarios salvatajes estatales de instituciones bancarias o de crédito.

Pero los votantes parecieron no haber abrazado sus propuestas. De hecho, los partidos conservadores ganadores de las elecciones, nucleados en el Partido Popular Europeo (PPE), llamaron ayer a adoptar medidas anti recesión más pragmáticas y alejadas de los grandes paquetes de estímulos.

El presidente del PPE, el francés Joseph Daul, dijo que su grupo de agrupaciones nacionales de centro derecha apoyará un plan de recuperación europeo de 19.000 millones de euros (27.000 millones de dólares), pero que no asigne más dinero para paquetes de estímulo sino que prevea que los gobiernos gasten más rápido los fondos existentes para estimular la creación de empleo.

Otras prioridades del PPE serán políticas comunes de inmigración y energética para reducir el número de inmigrantes ilegales y la dependencia de Europa del gas natural de Rusia, agregó Daul.

Horas después del término de las elecciones, que se realizaron entre el jueves pasado y el domingo, en Bruselas se desató ya ayer la batalla por los futuros puestos políticos y el equilibrio de fuerzas en el Parlamento de Estrasburgo, que cuenta con 736 bancas.

Aunque los conservadores del PPE seguirán siendo la fuerza mayoritaria en el hemiciclo, con 267 eurodiputados, ello les deja lejos de la mayoría absoluta. Incluso si se aliaran con los Liberales, que cuentan con 81 diputados, no les bastaría.

Dada la dificultad para plasmar una mayoría absoluta, el líder de la bancada popular europea, Wilfried Martens, llamó a socialistas, la segunda fuerza, con 163 bancas, y liberales, la tercera, a formar una alianza con los cristiano-demócratas dentro del Parlamento Europeo.

Para justificar dicha alianza, a priori contra natura, Wilfried Martens aseguró que en la cámara existe una nueva y "amenazante" realidad compuesta por "extremistas, populistas y euroescépticos".