Federico Querio tiene 32 años, es de San Isidro, Buenos Aires, llegó a Tegucigalpa hace algo más de un mes para hacer una pasantía en el Banco Centro Americano de Integración Económica y vive muy de cerca la crisis en Honduras. Se aloja a tres cuadras de la Casa de Gobierno de donde los militares sacaron a punta de pistola al presidente Manuel Zelaya el 28 de junio y pasa el día a día en medio de manifestaciones y violencia, postal repetida desde que se instaló en el poder el gobierno cívico militar.

"Zelaya cometió muchos errores. La violencia que hoy vemos en las calles es la misma que él no supo frenar. Aquí manda la delincuencia juvenil y el narcotráfico y el 80 por ciento de la población vive bajo la línea de pobreza", comenta a Diario de Cuyo Federico, mientras de fondo se escucha el griterío de una nueva manifestación en las calles de la capital hondureña.

"Aquí las opiniones están muy divididas."Hay gente que está en contra de la vuelta de Zelaya y una minoría que está a favor, que es la más violenta". Cuenta que cuando el conflicto se inició debió encerrarse en su casa durante cuatro días y solo pudo salir para ir al supermercado.

El joven, que también esta realizando un master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Johns Hopkins de EEUU, no resiste la tentación de hacer un análisis de la crisis política del país centroamericano.

"Zelaya no estaba haciendo las cosas de derecha, el presidente abusó de su poder, estaba muy confiado de su inmunidad, no midió la fuerza que la oposición pudiera llegar a tomar. Quería hacer el plebiscito para reformar la Constitución para perpetuarse en el poder".

Con la caída del presidente Fernando De la Rúa aún fresca en su cabeza, Federico no puede evitar las comparaciones.

"Este conflicto se puede comparar con la crisis de diciembre del 2001 en Argentina, aunque el contexto es muy distinto. Cuando yo llegué la gente me aconsejaba que tuviera mucho cuidado en la calle porque hay mucha violencia, te asaltan a mano armada. En Argentina se sentía la presión política que se avecinaba. Cuando uno viaja te das cuenta que las crisis son muy parecidas en todos lados y los políticos están cortados con el mismo cuchillo".

Para Federico, el presidente de facto, Roberto Micheletti "es un hombre de bajo perfil". "La gente no habla mucho de él, básicamente acá el problema es Zelaya", puntualizó Queiro.

Con una postura totalmente diferente, Judith Morel expresó que "el problema va más allá de Zelaya y Micheletti". "Zelaya como presidente tenía unos cuantos errores, pero estamos en contra de la situación que se instaló a raíz del golpe militar", opinó. Ella también es de Buenos Aires y hace 34 años que se fue a Honduras. Se casó con un hondureño y allá formó su familia. Hoy está divorciada, tiene dos hijos y es profesora en Ciencias de la Educación en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morzánun de Tegucigalpa.

Hace tres semanas que no dicta clases porque la Casa de Altos estudios se encuentra cerrada como consecuencia de las huelgas que llevan a cabo gremios y sindicatos de la docencia. "En el caso de los docentes universitarios los salarios están en un nivel medio, pero los docentes en general del país, de los niveles primarios y secundario vienen reclamando por sus aumentos salariales y el estatuto del docente", comentó.

Al igual que Federico, Judith mencionó la división del pueblo hondureño y agregó que "algunos prefieren que Zelaya no vuelva a Honduras porque no era muy querido, pero una gran parte del pueblo en todo el país está luchando para que vuelva el orden jurídico".

Entre los reclamos que hoy recaen sobre el Presidente depuesto, Judith mencionó "casos de corrupción y gastos extralimitados de sus funciones". "Pero ninguno de ellos justifica que lo hayan sacado intempestivamente de su domicilio y lo hayan expulsado del país, en todo caso lo hubieran llevado preso". "El país está demostrando que está unido en contra del Golpe Militar", acotó.

La profesora argentina cuenta que los dos grandes diarios de Honduras apoyan al gobierno de facto y que sobre el resto de los medios "reina la censura".

Además dijo que "los disturbios están cada vez más fuertes, se producen por cualquier lado, la estrategia es no estar avisando" para que no se adelanten los militares. Y a diferencia de Federico, Judith opinó que Micheletti "se está comportando como un militar más vestido de civil".