Tokio, 6 de agosto.- La ciudad de Hiroshima recordará hoy a sus muertos en el ataque nuclear más devastador de la historia con la mayor ceremonia realizada hasta ahora y la primera con la asistencia de enviados de Estados Unidos, el país que lanzó la bomba, y otras potencias atómicas.

La decisión norteamericana de enviar al embajador John Roos a los actos por el aniversario número 65 del bombardeo es vista por muchos como una medida que allana el camino para una visita a Hiroshima del presidente estadounidense, Barack Obama, algo que no encuentra precedentes entre los anteriores jefes de Estado norteamericanos.

China, ausente

Un total de 75 naciones estarán representadas en la ceremonia junto con Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, que también fueron enemigos de Japón durante la Segunda Guerra Mundial y que por primera vez mandan a diplomáticos a este recordatorio anual. China, que en 2008 envió a la ceremonia una delegación de bajo rango, anunció que no participará y no dio motivos.

Asistirá asimismo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el primer jefe de las Naciones Unidas en participar de la ceremonia de conmemoración, que se realiza para recordar a los 140.000 muertos en el ataque del 6 de agosto de 1945 o en los días posteriores, y para pedir la erradicación de las armas nucleares del mundo.

Nunca más

Japón, el único país atacado con bombas atómicas -en Hiroshima y tres días después en Nagasaki, también por Estados Unidos-, promueve desde entonces la abolición de las armas nucleares. "La única manera para asegurar que tales armas nunca vuelvan a ser usadas es eliminarlas", dijo ayer Ban durante una reunión con ancianos sobrevivientes en el lugar donde cayó la bomba en Nagasaki, que mató a 80.000 personas. Japón se rindió el 15 de agosto, lo que puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

La decisión de Obama de enviar a un representante fue elogiada por el gobierno japonés pero generó sentimientos ambivalentes en el país, donde predomina la idea de que la bomba fue innecesaria porque el Japón del Eje estaba ya condenado a la derrota, cuando en Estados Unidos se dice que sin ataques no terminaba la guerra. El presidente norteamericano presentó el año pasado en un discurso en Praga su visión de un mundo sin armas nucleares, una de las medidas por las que recibió el Premio Nobel de la Paz 2009, según dijo el propio Instituto Nobel de Noruega.

Cartas sin respuesta

Autoridades y gente común de Hiroshima invitaron a Obama a visitar la ciudad, y el presidente expresó su deseo de hacerlo mientras esté en su cargo. El superviviente Akihiro Takahashi, de 79 años, y antiguo director del Museo de la Paz de Hiroshima, ha escrito a Obama durante casi dos años, pidiéndole una visita. "Admiro su postura de intentar abolir las armas nucleares", dijo Takahashi, ingresado en un hospital después de romperse un hueso. "Algunas personas quieren que se pida una disculpa, pero yo no. Creo que no habrá paz donde hay odio", añadió. Takahashi no puede usar su mano derecha a causa de las heridas sufridas en el ataque de 1945.