Haim Jelin llegó a Israel a los 18 años escapando de la última dictadura en Argentina, para continuar una militancia política que hoy lo ha llevado a ser uno de los dos argentinos que, salvo un resultado inesperado, ingresarán al Parlamento israelí por primera vez en la historia.

Inspirado por el sionismo socialista, Jelin se instaló en una comuna de propiedad colectiva llamadas kibutz. Con el aumento de la violencia del conflicto con los palestinos, Jelin fue virando ideológicamente hacia el centro del espectro político israelí, “convencido de la necesidad de hacer la paz” pero al mismo tiempo crítico de la acciones de resistencia palestina a la ocupación y colonización ilegales de sus tierras por Israel.

Luego de varios años como jefe del sureño Consejo Regional de Eskhol, Jelin se unió recientemente a Yesh Atid, un joven partido centroderechista de clases medias laicas por el cual es candidato a diputado en las elecciones de hoy en Israel.

“Decidí sumarme a un partido de jóvenes que son de la idea de que éste es un momento inmejorable para tratar de lograr un acuerdo de paz con los palestinos”, dijo Jelin, de 56 años. Para Jelin, “el pueblo no está con Benjamin Netanyahu”, el primer ministro saliente que busca su reelección.

Según las encuestas, y como ocurre históricamente en el fragmentado mapa político israelí, ningún partido se acerca ni por asomo a las 61 bancas de las 120 del Parlamento necesarias para formar gobierno por sí sólo, así que la agrupación más votada deberá tratar de aliarse con otras fuerzas menores para lograrlo. Otro argentino, el economista Manuel Trajtenberg, también ingresará al Parlamento, en su caso por el Campo Sionista. Y si su partido forma finalmente gobierno, es firme candidato a ser ministro de Finanzas.