Estados Unidos, 17 de junio.- La brutal agresión que sufrió la pequeña Victoria Wilcher –de tan sólo 3 años- en abril pasado por parte de tres perros pitbull la dejó desfigurada y marcada de por vida; pero no fue casi nada comparado a la humillación a la que fue sometida por parte de la gerencia de un local de comidas.
Victoria se sentó en un local de la cadena KFC (Kentucky Fried Chicken) ubicado en el estado norteamericano de Mississippi junto a su abuela y ambas pidieron algo para comer y tomar pero a cambio recibieron una invitación a retirarse. "Tenemos que pedirles que se retiren porque su cara está molestando a nuestros clientes", les dijeron.
Victoria, que debió pasar por múltiples cirugías para reconstruir su rostro tras el violento ataque de los perros, se fue llorando del local.
"Cuando vamos a una tienda, ella no quiere ni siquiera salir del auto. Tiene tres años y está avergonzada por su apariencia. Odio eso porque no debe ser. No es su culpa" le contó la abuela de la niña a la cadena CNN.
Ante un inminente boicot convocado por los usuarios de las redes sociales, la empresa KFC se solidarizó con la niña e incluso donó 30 mil dólares a la cuenta bancario que sus padres abrieron para recaudar fondos para el costoso tratamiento que ella afronta.
El ataque le produjo a la pequeña, además de numerosos cortes y lastimaduras, la pérdida de la vista en el ojo derecho y la inmovilidad ese lado de su rostro.
