Gran repercusión provocó ayer en EEUU el encuentro mantenido entre el presidente norteamericano, Barack Obama, con el profesor afromaericano y el policía blanco que encendieron una amplia polémica sobre el racismo. La reunión fue bautizada por los medios como "la Cumbre de la Cerveza".

El 16 de julio último, el sargento James Crowley arrestó a al profesor Luois Gates después de que el académico forzara la puerta de su propia casa. Una vecina había alertado a la policía sobre un posible ladrón intentado ingresar en la vivienda de Gates. Cuando la patrulla llegó al lugar para constatar la denuncia, el profesor mostró sus documentos y discutió con los policías cuando se lo interrogó en su propia casa y fue esposado y acusado de conducta desordenada. Ante el posible caso de racismo, la policía retiró los cargos pocos días después, pero el hecho continuó latente alrededor de la presunta tendencia policial de detener a negros y latinoamericanos de manera desproporcionada. Luego Obama echó más leña al fuego cuando opinó que la policía había actuado de manera "estúpida". Para calmar los ánimos recalentados por su comentario, Obama llamó por teléfono a Gates y a Crowley y los invitó a compartir la cerveza ayer en los jardines de la Casa Blanca.