Los trabajos preparatorios para la exhumación del cuerpo de Pablo Neruda comenzarán con el fin de extraer hoy los restos del poeta chileno y poder someterlos a análisis con el fin de determinar si efectivamente murió de cáncer o si pudo ser asesinado por la dictadura que encabezó Augusto Pinochet.

Las labores de movimiento de tierra se llevaron a cabo en la casa-museo de Isla Negra, una localidad situada 100 kilómetros al Oeste de Santiago, donde reposan los restos del Premio Nobel de Literatura junto a los de su tercera esposa, Matilde Urrutia.

Sus tumbas se encuentran, mirando al océano Pacífico, en el jardín de la casa-museo, que cada año recibe miles de visitas y que cerró sus puertas en la tarde de ayer, de forma excepcional, y también, como es habitual, el lunes.

Para la exhumación se instalará una carpa y se utilizarán trajes especiales ante la posible presencia de sustancias tóxicas, y en esas labores participarán cinco expertos del estatal Servicio Médico Legal, cuatro peritos de la Universidad de Chile y cuatro expertos internacionales.

Entre ellos se encuentran la toxicóloga estadounidense Ruth Winecker y tres españoles, el toxicólogo Guillermo Repetto, el cirujano Aurelio Luna y el médico forense Francisco Etxeberría, que también participó en 2011 en la exhumación del presidente Salvador Allende.

Hasta ahora, la versión oficial indicaba que Neruda falleció en una clínica privada de Santiago, el 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet (1973-1990), debido al cáncer que padecía desde hacía años.

Antes que Neruda, otras figuras claves en la historia reciente del país han sido también exhumadas en los últimos años para aclarar las causas de su muerte. En el caso de Salvador Allende, en 2011 se estableció que el

mandatario sí se suicidó durante el bombardeo a La Moneda.