Finalmente llegó la hora tan temida para la comunidad mundial y para muchos ucranianos, que abandonaban su país entre el dolor y la bronca de convivir con la muerte.

Sorpresivamente, cerca de las 6 de la mañana rusa de ayer, Vladimir Putin ordenó una invasión en Ucrania. "Tomé la decisión de una operación militar", dijo el presidente de Rusia en un comunicado por la televisión estatal.

"Las circunstancias requieren una acción decisiva de Rusia. Quien interfiera con la operación en Ucrania pagará las consecuencias", dijo ante la mirada expectante de Estados Unidos y la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que apoyan a Ucrania.

Fallecidos en cifras todavía difícil de determinar, al menos 74 instalaciones destruidas, escenas de pánico y evacuaciones dejaron ayer en Ucrania los bombardeos, además de los fuertes ataques y las incursiones terrestres lanzadas por Rusia.

El inicio de la invasión intensifica una crisis mundial, con impacto económico y geopolítico que genera una firme condena de gran parte de la comunidad internacional, incluyendo al gobierno de Ucrania.

Al tiempo que solicitaba ayuda internacional para que se fuerce a Moscú a respetar la paz, el

gobierno de Ucrania dijo que más de 137 ucranianos murieron hasta ahora en lo que calificó de "guerra a gran escala" iniciada por Rusia. Varios medios informaron horas después de otra veintena de muertos, mientras EEUU, Gran Bretaña y la Unión Europea (UE) rechazaban firmemente la invasión rusa.

Básicamente, el origen del conflicto por Ucrania es el siguiente. Los ucranianos comparten frontera con Rusia. Putin no quiere que Ucrania entre en la OTAN y que esa alianza atlántica siga expandiéndose para incluir a los ucranianos entre sus aliados.

Rusia entiende que, para proteger su seguridad, necesita una serie de estados que actúen como "tapón" entre sus fronteras y las de la OTAN, la alianza militar de occidente a la que Moscú se enfrentó durante la Guerra Fría (1947-1989).

Ucrania, un territorio fundamental para Rusia, fue una de las repúblicas socialistas soviéticas más desarrolladas. Es un país clave en agricultura, minerales y gas. Por su proximidad con los países de la Unión Europea y el acceso a puertos en el Mar Negro exporta a los principales mercados mundiales.

Hace pocos días, Putin reconoció la independencia de las zonas ucranianas de Lugansk y Donetsk, donde hay muchos separatistas que apoyan a Rusia. Esos intensificó la crisis en Europa del Este, mientras persiste en líderes mundiales la sensación de enfrentar un futuro que parece incierto.

Según Ucrania, por estas horas fuerzas terrestres rusas habían ingresado en Kiev, la capital ucraniana. En respuesta, la OTAN acordó reforzar sus fuerzas aéreas, terrestres y marítimas.

Blindados rusos y fuertes explosiones complicaron a Kiev. Tropas rusas tomaron el aeropuerto de Gostomel, cerca de Kiev, y peleaban con fuerzas ucranianas cerca de la central nuclear de Chernobil.

Las tropas rusas ingresaron desde el territorio de sus aliados de Bielorrusia, que limita con Ucrania. El Ejército ruso afirmó que destruyó 74 instalaciones terrestres militares ucranianas, incluidos 11 aeródromos, tres puestos de mando y 18 estaciones de radar. Agregaron que derribaron 4 aviones ucranianos. Las fuerzas rusas dijeron además que los separatistas del este, de las regiones de Lugansk y Donetsk, están avanzando y tomando el control de territorios. La huida de ciudadanos de la capital de Ucrania, muchos en pánico, por temor a la inestabilidad, colapsó ayer la circulación del tráfico en Kiev. Actualmente es casi imposible abandonar la ciudad debido a la acumulación de los coches. "Hay gente que está en pánico", dijo una joven funcionaria.