Hoy a las 10 hora de Roma (5 de la madrugada en Argentina), por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, dos Papas vivos, Francisco, en pleno ejercicio del poder, y uno jubilado, Benedicto XVI, concelebrarán la misa que convertirá en santos a los dos papas más venerados del siglo XX, Juan Pablo II y Juan XXIII.
Será el ‘día de los cuatro Papas’, a los que un el Concilio Vaticano II.
La ceremonia de canonización que se celebrará en la Plaza de San Pedro ante la presencia de 1 millón de fieles, será tanto un evento espiritual para los católicos romanos como una lección en la sutil política de la mayor iglesia del mundo.
La mayoría de los 1.200 millones de católicos coinciden en líneas generales en que estos dos hombres, ‘Juan XXIII, ‘el Papa bueno’ y Juan Pablo II ‘el grande’ cada uno a su manera, eran pastores santos y carismáticos que ayudaron a que la Iglesia, de 2.000 años de antigüedad, enfrentara los desafíos de la era moderna.
Esto quedó reflejado en Roma, la Ciudad Eterna, que por estos días se ha convertido en una iglesia a cielo abierto donde órdenes, grupos religiosos y parroquias de todas partes del mundo hacen sentir su voz y no hay rincón de la capital italiana donde no se preparen conciertos, se escuchen canciones o se rece colectivamente. Mientras que procesiones de devotos de Juan Pablo II (el polaco Karol Wojtyla) o de Juan XXII (el italiano Angelo Roncalli ) recorren con sus fotografías las calles y plazas.
Desde Polonia llegará el mayor número de fieles para asistir a la canonización de quien fue el arzobispo de Cracovia, y se espera que lleguen a la capital italiana en 1.700 autobuses, 5 trenes y 58 vuelos chárter.
La misa estará oficiada por el papa Francisco y concelebrarán entre 130 y 150 cardenales llegados de todo el mundo, así como 1.000 obispos y 870 sacerdotes que darán la comunión.
La parte más importante de la ceremonia será el rito de la canonización, cuando el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, presentará a Francisco ‘las tres peticiones‘ de canonización para ambos papas, primero con ‘gran fuerza‘, después con ‘mayor fuerza‘ y, por último, con ‘grandísima fuerza‘.
A continuación, el papa pronunciará la fórmula: ‘En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II‘.
Francisco pedirá que los papas sean inscritos en el libro de los Santos. Posteriormente, se llevarán hasta el altar los relicarios que contienen las reliquias de los santos.
En el caso de Juan Pablo II será una ampolla con su sangre y que llevará la mujer costarricense, Floribeth Mora, cuya sanación ha servido como segundo milagro para la canonización del papa polaco.
La reliquia de Juan XXIII será un pedazo de piel desprendido durante la exhumación, y que portarán familiares del santo, entre ellos, su sobrino.
Para el papa Francisco ambos son ‘ejemplos de santidad’. “Canonizarlos juntos es un mensaje a la Iglesia. Juan XXIII constituye la figura del cura rural que ama a cada uno de sus fieles y sabe cuidar de ellos. Juan Pablo II abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos”, afirmó.

