Miles de personas saludaron ayer al Papa Benedicto XVI a lo largo del recorrido de ocho kilómetros por la ciudad de Santiago de Cuba tras su llegada, por donde fue recibido con banderas cubanas y del Vaticano como muestra de ‘respeto‘ a su visita. Protegidos con sombrillas, sombreros y gorras, los cubanos esperaron ayer durante horas bajo el fuerte de Sol del mediodía en Santiago para ver pasar al pontífice en su trayecto desde el aeropuerto internacional ‘Antonio Maceo‘ hasta el Arzobispado, ubicado en un céntrico barrio de la ciudad.
El papamóvil recorrió unos ocho kilómetros y medio por las avenidas y angostas calles de Santiago, adornadas con carteles que en su mayoría rezaban mensajes como ‘Bienvenido a Cuba, peregrino de la Caridad‘.
La multitud saludó con entusiasmo y alegría a Benedicto XVI a su paso por el centro de la ciudad, aunque no se escucharon lemas ni había carteles de iniciativa individual.
Tras un breve descanso, el Papa auspicio una misa en la plaza ‘Antonio Maceo‘, donde miles de fieles se hicieron presentes.
A la misa con motivo del 400 aniversario del hallazgo de la Virgen de la Caridad de El Cobre, la patrona de Cuba, también asistieron el presidente cubano, Raúl Castro y 17 obispos de ese país.
Durante la emotiva ceremonia Benedicto XVI hizo un llamamiento a los cubanos para que den vigor a la fe y para que con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, ‘luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre‘. El Papa durante la misa también defendió la dignidad del ser humano y manifestó que Dios ‘ha encomendado a la familia fundada en el matrimonio la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica‘.

