Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Francia, Nicolas Sarkozy, sellaron ayer una alianza militar en las áreas naval y aeronáutica que dotará de tecnología nuclear la industria brasileña y además apunta al mercado de América Latina. Para Brasil demandará un gasto de más de 12.000 millones de dólares, lo que supone el mayor pacto militar de los últimos 50 años.

Los convenios fueron firmados durante una visita oficial que realizó el presidente francés a Brasillia, acompañado por una nutrida delegación.

Lula esperó al presidente galo en el aeropuerto de la capital, desde donde ambos se dirigieron al Palacio de la Alborada, residencia oficial de la Presidencia brasileña, donde se organizó una cena en honor al visitante. Luego, ambos mandatarios asistieron a un desfile cívico-militar en conmemoración del Día de la Independencia de Brasil para después mantener una reunión de trabajo para abordar distintos asuntos de la agenda bilateral e internacional.

Entre los convenio firmados, el más importante se refiere a la construcción conjunta de un submarino de propulsión nuclear y otros cuatro convencionales del modelo francés Scorpene, así como del astillero donde se fabricarán los navíos y de una base naval de apoyo. Otro, es la construcción de 50 helicópteros de transporte del modelo galo EC-725 para las Fuerzas Armadas brasileñas, que serán suministrados entre el 2010 y el 2016 por un consorcio formado por la brasileña Helibras y por la europea Eurocopter, filial del grupo EADS. Ambos proyectos, supondrán para Brasil un desembolso de 12.317 millones de dólares hasta el 2021, de los cuales unos 9.000 millones serán destinados a la compra del armamento. Asimismo, el fortalecimiento del poderío naval brasileño tiene como prioridad velar por los más de 50.000 millones de barriles de petróleo descubiertos en los últimos años y que yacen en el litoral atlántico.

Por otro lado, Brasil anunció el inicio de negociaciones para la compra de 36 aviones de combate Rafale a la empresa francesa Dassault Aviation, sacada a licitación en una puja en la que también compiten la empresa sueca Saab, con el Gripen, y la estadounidense Boeing, con el F-18 Super Hornet.

El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, apuntó que las negociaciones con Dassault no se refieren a "una mera compra", porque Francia ofreció "la posibilidad de que los cazas sean fabricados en Brasil", para venderlos incluso a otros países de América Latina.

En una rueda de prensa conjunta, Lula no aclaró si eso supone el anuncio final de una licitación. "Es solamente una decisión de iniciar negociaciones". Sin embargo, luego dio pistas más claras al apuntar que Brasil y Francia no están negociando una simple asociación comercial, sino que aspiran a "crear, construir y vender mucho juntos".

Por su parte, Sarkozy anunció que Francia comprará diez unidades del avión de transporte militar KC-390, que será desarrollado en Brasil por la empresa Embraer y la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).