Buenos Aires.- Ocho años después de perder ante Barack Obama la posibilidad de pelear por la Casa Blanca, Hillary Clinton logró hacer historia tras otra dura interna demócrata y se convirtió en la primera mujer en ser candidata presidencial del país más poderoso del mundo.
Con más de 13 millones de votos, Hillary, la candidata que más respaldo obtuvo durante las primarias, logró reunir la cantidad suficiente de delegados para ser ungida abanderada del Partido Demócrata en la convención que se realizará en Filadelfia a fines de julio. Anoche se perfilaba como la clara ganadora del último ‘supermartes’ de las internas.
A sus 68 años, y con una extensa trayectoria política como primera dama, senadora y secretaria de Estado, Hillary, un ícono del establishment, se enfrentará en noviembre a Donald Trump, el outsider que logró ascender a los más alto de la política nacional sin temor a ignorar las convenciones con un mensaje populista, racista y xenófobo. Ambos candidatos tienen algo en común: una alta imagen negativa.
Hillary celebró rodeada por el calor de sus seguidores en Brooklyn, en el Navy Yard, un ícono de la transformación económica del país: antaño albergaba los astilleros donde se construían navíos; ahora es un parque industrial moderno que congrega a más de 200 empresas.
‘¡Hillary! ¡Hillary! ¡Hillary!’, gritaba la multitud que se acercó hasta uno de los galpones del parque, luego de recorrer largas colas y atravesar controles de seguridad similares a los de los aeropuertos. Las gradas quedaron tapadas por las banderas de Estados Unidos que ondeaban en el aire.
