El parlamento griego aprobó ayer con una cómoda mayoría el acuerdo de rescate con la troika (Unión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europea) que permitirá a Grecia recibir un préstamo de 130.000 millones de euros para evitar, de momento, su bancarrota.
Pero la aprobación parlamentaria fue a cambio de una dura contestación social, que ayer desembocó en multitudinarias protestas y violentos disturbios que calcinaron varios edificios del centro de Atenas. Un total de 199 diputados votaron a favor del acuerdo, mientras 74 lo hicieron en contra y el resto de los 300 diputados del Legislativo o bien se abstuvieron o se ausentaron de la votación.
El ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, explicó que este pacto permitirá reducir en 100.000 millones de euros la deuda del país (unos 360.000 millones de euros), recortará los intereses que paga Grecia (ahora unos 3.500 millones de euros anuales) y permitirá alargar hasta 40 años los plazos de devolución de la deuda.
Sin embargo, la mayoría de los griegos, a tenor de las encuestas, rechaza este acuerdo, debido a las duras medidas de austeridad (recorte del gasto social del Estado, rebaja de salarios y pensiones) que conlleva.

