Buenos Aires, 4 de agosto.- A pesar de estar avanzada la noche en Santiago de Chile, se registran enfrentamientos con los estudiantes, que protestan desde hace dos meses.
Las escuelas están tomadas y se habla de 527 detenidos, en disconformidad con las propuestas del gobierno del presidente Sebastián Piñera, que perdió gran popularidad desde el año pasado a éste.
Chile vive una jornada de extrema tensión. Los estudiantes exigen una reforma educativa y los efectivos de seguridad los reprimieron. El Gobierno prohíbe manifestaciones por eso no extrañó el accionar de los carabineros.
Los jóvenes piden una reforma educativa y, por ellos, levantaron barricadas con neumáticos encendidos en 12 puntos de Santiago. La represión fue inmediata e incluyó gases lacrimógenos y carros hidrantes.
Además, hubo disturbios en otras regiones del país, como Iquique, Valparaíso y Concepción. La barricada más importante y que más represión policial generó fue la que se levantó en el centro de Santiago, la capital de la nación trasandina.
Los estudiantes quemaron neumáticos y maderas a pocos metros del emblemático colegio Instituto Nacional y de la Universidad de Chile. Ambos establecimientos educativos hace dos meses se encuentran tomados por estudiantes. En Chile, incluso, la crisis educativa es tan grave que ya van más de dos meses que no hay clases.
Las marchas se desarrollan en medio de la desilusión de los estudiantes ante una última propuesta del gobierno para acabar con las protestas, pero que no satisface la exigencia estudiantil de realizar una serie de reformas constitucionales que fortalezcan la educación pública.
Desde el gobierno de Sebastián Piñera afrontan las consecuencias del accionar de los carabineros, pero no quieren dar el brazo a torcer. El vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, declaró en Radio Cooperativa que "los estudiantes no son los dueños de este país" y agregó: "No podemos ser presos, como sociedad, de que sólo valen los derechos de los estudiantes a manifestarse".
"Llega un límite que está dado porque el ejercicio de un grupo de personas no perjudique el derecho del resto de la ciudadanía, y todos sabemos que una marcha por la Alameda rompe la tranquilidad en Santiago", declaró, justificando el accionar policial.
"Vamos a tener un día, lamentablemente, duro, y en ese sentido, el Gobierno ha tenido una voluntad absoluta para conversar, dialogar, buscar los caminos para construir un acuerdo en educación", concluyó.

