La automotriz General Motors (GM), uno de los máximos símbolos del poder económico estadounidense, se declaró ayer en bancarrota y solicita la protección federal para iniciar un proceso de reestructuración.

Por su parte, General Motors Argentina informó ayer que sus operaciones en el país continúan "normalmente", debido a que el proceso encarado por la casa matriz comprende tan sólo a Estados Unidos.

En EEUU, GM pondrá en marcha el plan de viabilidad que contempla concentrar sus operaciones en cuatro marcas: Chevrolet, Buick, Cadillac y GMC.

El plan prevé darle al Estado norteamericano una participación mayoritaria (de entre 60% y 70%) en la propiedad. La automotriz deberá cerrar 12 de sus plantas en Estados Unidos durante los próximos tres años, de modo que para 2012 cuente con 33 fábricas, y despida a 21 mil trabajadores.

Fundada hace un siglo y líder en el mercado de EE.UU. durante 77 años, GM tuvo a partir de marzo dos meses para arreglar sus finanzas, pero se vio obligada a pedir su quiebra al empeorar la crisis iniciada en 2007 en Wall Street.

El gobierno canadiense también participará en la reestructuración y quedará con 12,5% de la nueva GM. A su vez, los accionistas mantendrán 10% y al fondo Veba del sindicato United Auto Worker (UAW) le corresponderá 17,5% de la nueva automotriz.