El presidente de la Comunidad Autónoma Valenciana (en el este de España), Francisco Camps, quien está imputado en una causa de corrupción, renunció ayer a su cargo para despejar el camino del líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, a La Moncloa (la sede de la presidencia).
Camps se declaró “completamente inocente” de las acusaciones y afirmó que ofrece este “sacrificio personal” (la dimisión) para que Rajoy “sea el próximo presidente” de España.
El valenciano, se había convertido en un dolor de cabeza para Rajoy desde que se le reabrió un proceso por cohecho por haber recibido unos “trajes” de lujo y otros regalos valuados en más de 12.000 euros de una empresa, en la trama de corrupción conocida como “Gürtel” que se destapó en 2008. Estos obsequios eran parte de las dádivas que otorgaba el jefe de la trama Francisco Correa, un empresario que organizaba los actos del PP y después continuó haciendo negocios ilegales.
Este caso que salpica al PP, es el principal punto débil de los conservadores, a quienes las encuestas sitúan como vencedores en los comicios de 2012, en los que Rajoy aspiraría a destronar al socialismo de la presidencia, por ahora en manos de José Luis Rodríguez Zapatero. El dolor de cabeza de Rajoy, radica también en que la Comunidad Valenciana es uno de los principales viveros de votos del PP.
Tras la renuncia, Rajoy emitió un comunicado, y en medio de una sensación de “alivio”, sostuvo que la renuncia de Camps es una “ejercicio de responsabilidad”. Mientras que por su parte, Elena Valenciano, jefa de la campaña del candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que Rajoy, pretende que la dimisión de Camps “opere de cortafuegos” no sólo de cara a las elecciones generales, sino también para frenar la trama Gürtel, pero ya es “demasiado tarde”.

