Francia lanzó anoche un bombardeo masivo sobre posiciones del Estado Islámico (EI) en las cercanías de su “capital”, en Al Raqqa (Noreste de Siria), y destruyó un campo de entrenamiento, un puesto de comando y un centro de reclutamiento que también servía como depósito de armas y municiones.
Ayer por la noche Francia bombardeó masivamente un campamento del grupo terrorista EI cerca de la localidad siria de Raqqa (Este), considerado el feudo de los yihadistas en ese país, indicaron desde el Ministerio francés de Defensa.
Según las fuentes, los bombardeos galos tuvieron como principal objetivo “un puesto de mando” del EI que también servía como centro de reclutamiento y de depósito de armas y municiones.
La operación fue coordinada con fuerzas de Estados Unidos, y la protagonizaron diez caza-bombarderos que atacaron simultáneamente desde bases en los Emiratos Árabes Unidos y Jordania y arrojaron 20 bombas sobre los blancos. Los bombardeos se produjeron a las 19.50 y 20.50 hora de París (15.50 y 16.50 hora argentina, respectivamente).
Por otra parte, dos de los siete atacantes fueron identificados y la investigación avanza en dirección a la conexión con Bélgica y a tres hermanos, uno de los cuales sigue libre y es buscado frenéticamente por la capital francesa y Bruselas. Además, la agencia que gestiona a todos los hospitales de París informó que otros tres heridos fallecieron y elevaron el número de muertos de 129 a 132. Aún quedan más de 100 internados, al menos 44 en estado crítico, informó el diario local Le Figaro.
Francia participa desde septiembre de 2014 en los ataques aéreos de la coalición liderada por Estados Unidos contra posiciones del Estado Islámico en Irak.
La conexión
La pista terrorista que ha conducido desde Francia a Bélgica tras los atentados de París ha ganado fuerza ayer con claros vínculos que han desembocado en siete detenciones y han dejado al descubierto que al menos parte del ataque fue organizado desde Bruselas. El ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, dijo ayer que los atentados del viernes en París fueron preparados en el exterior y “movilizaron a un equipo de actores en Bélgica, que se
beneficiaron de complicidades en Francia”.
Uno de los focos de la atención policial se encuentra en la ciudad de Bruselas y en la comuna de Molenbeek, distrito multirracial conocido por ser un lugar en el que han vivido o se han ocultado en el pasado numerosos presuntos yihadistas y terroristas.
La cooperación franco-belga ha permitido determinar que dos de los terroristas suicidas eran franceses y residían en la región de Bruselas. Uno de ellos, perpetró un atentado suicida junto al Estadio de Francia, mientras que el otro también murió tras detonar su cinturón de explosivos frente al restaurante Comptoir Voltaire.
La investigación en Bélgica comenzó cuando las autoridades descubrieron que un auto, matriculado y alquilado en ese país, fue encontrado por la Policía francesa afuera del teatro de Bataclan, y tenía fusiles adentro. Hasta el momento sólo se conoce la identidad de uno de los atacantes, Ismael Omar Mostefai (ver aparte). La otra gran pista de la investigación que se conoció es la de los hermanos Abdeslam, de los cuales fue identificado Ibrahim Abdeslam, de 33 años.
Pese a los pedidos de las autoridades francesas de quedarse dentro de las casas y evitar los lugares públicos, cientos de personas volvieron ayer a inundar diferentes plazas y algunas de las zonas atacadas en París para recordar a las víctimas.

