"El día esperado ha llegado, ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: Juan Pablo II es beato", afirmó el papa Benedicto XVI ante la multitud de peregrinos que colmaron la plaza y sus alrededores, en la que fue la mayor movilización desde la muerte de Karol Wojtyla, hace seis años.
"Este es un regalo para la Iglesia. Nacimos con este papa, lo vivimos y ahora es beato porque fue magno", le dijo a la agencia estatal de noticias Télam la hermana María García, una argentina de 24 años nacida en San Rafael, Mendoza, que participó de la celebración.
También Nancy Aedo, de 49 años y oriunda de Bariloche, fue testigo de la beatificación, un momento que calificó de "conmovedor". "Juan Pablo II ya era santo antes de su muerte por todo lo que hizo y la ceremonia de hoy (por ayer) lo confirmó", señaló esta argentina que vive en Roma.
"Él amó mucho a (la Virgen) María, y hay que seguir sus enseñanzas. Rezó por la paz en el mundo y por los jóvenes que tienen problemas, como el alcohol y las drogas", añadió.
Con lágrimas en los ojos, Edith Torrano, de Varadero, provincia de Buenos Aires, explicó que para ella la beatificación fue un "reencuentro con Juan Pablo II", de quien recibió una bendición especial en el pasado, cuando tuvo oportunidad de conocerlo personalmente. Esta catequista, que llevaba varios rosarios colgados del cuello, viajó a Roma "en representación de mucha gente" que le pidió que llevara sus plegarias a Juan Pablo II.
Además, ella tenía un pedido "especial" por su hijo, hiperactivo, por el cual le reza siempre al ahora beato y, según cuenta, le está dando resultado. En el medio de la plaza también estaba María Aón de Galasso, una mujer de 88 años que se movilizaba en silla de ruedas y llegó hasta allí procedente de la ciudad bonaerense de Las Heras.
A la ceremonia de beatificación asistieron delegaciones de alto rango de unos 90 países. En tanto, Argentina estuvo representada por una comitiva integrada por miembros de los tres poderes del Estado, entre ellos el canciller Héctor Timerman y el presidente provisional del Senado, José Pampuro.
Miles de argentinos siguieron ayer la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II mediante pantallas de televisión instaladas en las principales catedrales del país, donde se vivió un clima de fiesta y emoción por el primer Papa beato de la era global que proclamó Benedicto XVI. "Juan Pablo II, beato para el mundo", fue el grito espontáneo y entre lágrimas que corearon miles de fieles, en su mayoría jóvenes, que colmaron la catedral de Buenos Aires, tras observar en las pantallas que se descubría la fotografía con imagen oficial de Karol Wojtyla beato.
La espera de la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II se replicó en otras catedrales, plazas y colegios de las diócesis argentinas con el lema "No tengan miedo", palabras que el pontífice pronunció al asumir en 1978. El tributo local al beato Juan Pablo II seguirá por varios días. El miércoles 4 de mayo a las 17.30 en la sede de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero, se desarrollará un acto con testimonios del pontífice y el cardenal Bergoglio celebrará una misa.

