Felipe VI fue proclamado ayer Rey de España en una ceremonia austera y sobria, pero solemne, en la que los gestos cómplices y familiares se hicieron hueco en la solemnidad del momento.

‘Una monarquía renovada para un tiempo nuevo‘, prometió en su discurso el nuevo rey, que llegó a citar El Quijote con una frase que suscribiría incluso un republicano: ‘No es un hombre más que otro si no hace más que otro‘.

Felipe VI, que se mostró dispuesto a hacer lo preciso para que los españoles se sientan tan orgullosos de él, como él dijo estarlo de los españoles, dejó claro que es consciente de su deber constitucional supeditado al Parlamento y se mostró dispuesto a ‘escuchar, advertir y a aconsejar‘.

Una España en la que ‘cabemos todos‘, dijo el Rey frente a representantes de todos los poderes del Estado, incluidos los presidentes autonómicos que, con más o menos entusiasmo, aplaudieron las apelaciones a la unidad de Felipe VI y sus palabras de agradecimiento en todas las lenguas cooficiales. Las calles de Madrid se engalanaron para la ocasión y vieron cómo la gente se congregaba al paso de la comitiva para saludar a Don Felipe y Doña Letizia, así como frente al Palacio Real, donde se produjo otro estreno: la foto de la nueva Familia Real. En el balcón del Palacio Real, los reyes estuvieron pendientes de sus hijas Leonor y Sofía que además de princesa e infanta, son niñas. Abrazando a su padre antes de subir al coche, balanceando las piernas que no les llegaban al suelo en sus sillas de la tribuna del hemiciclo o cegadas por el Sol en la plaza de Oriente de Madrid frente a la multitud, la heredera de la Corona y su hermana fueron también protagonistas.