Brasil tiene ambiciosos planes de futuro: quiere convertirse en un gran exportador de petróleo, organizar la Copa del Mundo más cara de la historia y fabricar iPads. Lo que no tiene son suficientes ingenieros para hacerlo. Un déficit de 20 mil ingenieros al año está convirtiéndose en un lastre para la mayor economía latinoamericana y obliga a Brasil a importar cada vez más profesionales extranjeros.
La falta de mano de obra no sólo complica la construcción de estadios, sistemas de transporte y ampliación de aeropuertos para la Copa del Mundo del 2014, que tiene un presupuesto de 18 mil millones de dólares, más de 4 veces el de Sudáfrica 2010, sino que es un problema transversal que afecta inversiones de hasta 250 mil millones de dólares en el desarrollo de yacimientos de crudo y la construcción de carreteras y puertos vitales para el crecimiento económico del país.
“Es un problema de infraestructura humana y será un cuello de botella para Brasil próximamente”, dijo Carlos Roberto Rocha Cavalcante, un experto en capacitación empresarial de la Confederación Nacional de Industrias. “Eso lleva a un aumento del costo de la mano de obra y una pérdida de competitividad, atrasa las inversiones y el ritmo de las obras y naturalmente termina abriendo un debate sobre la necesidad de importar mano de obra”, agregó.
Los permisos de empleo para ingenieros extranjeros aumentaron un 69% entre el 2008 y el 2010, el último año con cifras disponibles y cuando Brasil abrió sus puertas a inversiones en el país. Gran parte de las autorizaciones están relacionadas con adquisición y transferencia de tecnología. En este marco agregó: “Es posible que este año haya un aumento bastante importante respecto a 2010. Y la perspectiva es que continúe”.
Fuerte competencia
El déficit de ingenieros ilustra los desafíos de Brasil, una nación en desarrollo que emergió como la séptima economía del mundo. Las universidades brasileñas ofrecen unos 292 mil cupos de ingeniería al año, pero sólo un 50% son ocupados. Para complicar más las cosas existe un índice de deserción cercano al 70%, que expertos atribuyen a la mala formación de los aspirantes. Además la falta de mano de obra calificada golpea a la industria de la energía. “El sector petrolero representa un 25% de las autorizaciones que tramitamos”, dijo De Almeida, del Consejo Empresas que explicó que muchas empresas han optado por crear sus propios cursos para capacitar ingenieros, y además comentó que este déficit es también una de las razones que están frenando un proyecto de 12 mil millones de dólares para que el gigante taiwanés Foxconn fabrique en Brasil el iPad de Apple.
Se dispara el costo de la mano de obra
Flavio Innocentini, cazatalentos de la consultora especializada en ingeniería Valuing en Sao Paulo, dice que el déficit de ingenieros ha disparado el costo de la mano de obra calificada en el sector de la construcción. “En los últimos 3 años hemos visto una inflación 100% en los costos de mano de obra. Ese es el promedio, pero hay casos que están incluso por encima. Uno a veces se asusta”, resaltó.
En este marco, algunos creen que la falta de mano de obra especializada podría encarecer las obras hasta un 25%, un porcentaje nada despreciable considerando las inversiones para la Copa Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Los cazatalentos dicen que la importación de mano de obra en Brasil todavía choca con obstáculos burocráticos. Pero el Consejo Nacional de Inmigración asegura que está simplificando mucho los trámites y un profesional extranjero puede obtener un permiso de trabajo en Brasil en apenas 20 días. “El reto es formar suficiente cantidad de profesionales para responder al desafío de crecimiento del país”, dijo De Almeida.

