Otra parte importante del trabajo para esta nueva etapa será reparar las relaciones del Gobierno de Obama con Wall Street y la comunidad empresarial.
Ejecutivos bancarios y empresariales apoyaron al republicano Mitt Romney, rival de Obama en los comicios presidenciales, molestos por lo que consideran como una mano demasiado dura de parte del mandatario en materia de regulación.
Wall Street se ofendió por las nuevas normas nacidas de la crisis financiera del 2007-2009, por las reformas en materia de salud y por lo que percibían como una retórica anticomercial de la Casa Blanca.
Entre los candidatos que podrían ayudar a fortalecer los vínculos con las empresas están Roger Altman, ex subsecretario del Tesoro de Clinton y cofundador de la firma de inversión Evercore Partners; Sheryl Sandberg, director de operaciones de Facebook, y Laurence Fink, presidente ejecutivo de BlackRock Asset Manager.
Para Obama, el tema presupuestario más inmediato será la lucha contra el denominado abismo fiscal, que significa 600.000 millones de dólares en aumentos de impuestos y recortes de gastos que golpearían a la economía estadounidense desde el inicio del próximo año. Los economistas predicen ampliamente una nueva recesión si el Congreso de Estados Unidos no suaviza el golpe.
