El terrorismo internacional volvió a golpear fuerte ayer en Europa con el asesinato a tiros, y por la espalda, del embajador de Rusia en Turquía y un nuevo ataque perpetrado con un camión que arrasó una feria navideña de Alemania dejando un saldo provisorio de 9 muertos y 50 heridos.

El embajador ruso en Turquía, Andrey Karlov de 62 años, fue asesinado mientras participaba de una exposición fotográfica en Ankara. Un policía turco vestido de saco y corbata le disparó varios tiros por la espalda luego de gritar que lo hacía en ‘venganza por Siria y Alepo‘, reciente blanco de una ofensiva sirio-rusa contra grupos rebeldes. Aterrados espectadores fueron testigos directos de la pesadilla. Poco después, el terrorista Estado Islámico (EI) se atribuía el atentado. 

El atacante, al que el gobierno turco identificó como un policía antidisturbios de 22 años, fue muerto por agentes de seguridad. Un diario difundió una foto del agresor acribillado a balazos, ensangrentado y tirado sobre el piso.

Karlov había empezado a dar un discurso en la exposición fotográfica, que estaba auspiciada por la embajada, cuando el atacante apareció por detrás y le efectuó al menos ocho disparos.
Un video del Canal 1 de Turquía mostró el momento en que Karlov es baleado. ‘No se olviden de Alepo.

Esto es una venganza por Siria y Alepo‘, gritó en turco luego el agresor, en referencia a la norteña ciudad siria donde una campaña de bombardeos rusos ayudó al Ejército sirio a expulsar a rebeldes islamistas vinculados a Turquía. 

En el video se ve cómo el embajador, hablando por el micrófono, se sobresalta y cae al suelo bruscamente luego de oírse varias detonaciones.

Blandiendo una pistola automática, el policía de pelo corto y elegantemente vestido aparece por detrás, gritando consignas y apuntando de tanto en tanto con su arma hacia el techo o hacia el lugar desde el que se toman las imágenes.

‘Alá es el más grande‘, gritó también el atacante, y continuó en árabe: ‘Somos los descendientes de aquellos que apoyaron al profeta Mahoma, para la guerra santa islámica‘. ‘Sé que no voy a salir vivo de aquí‘, agregó el atacante, antes de indicar a los asistentes al acto que no les haría daño y que abandonaran el lugar.

Luego, el joven se acercó a Karlov mientras yacía en el suelo y le disparó otro tiro a corta distancia, y acto seguido, destruyó varias de las fotos enmarcadas que se exhibían en las paredes del lugar. La gente corría despavorida en busca de refugio. Al menos tres personas resultaron heridas.

Tras perpetrar el ataque, el hombre subió al segundo piso del mismo edificio y se enfrentó a tiros con la policía durante 15 minutos, antes de ser muerto por los agentes. El atacante, identificado como Mevlut Mert Altintas, nació en 1994 en la ciudad de Soke, provincia de Aidin, en el oeste del país. 

El ataque ocurrió en la víspera de una reunión en Moscú entre los cancilleres de Rusia, Irán y Turquía, las tres potencias que mantienen tensas negociaciones desde hace semanas para garantizar la intermitente evacuación de decenas de miles de civiles y combatientes rebeldes sirios en Alepo. 

La Cancillería rusa ratificó ayer la reunión de los ministros en Moscú pese al asesinato de su embajador en Ankara. La evacuación fue fruto de un acuerdo entre Rusia, Turquía, Irán e insurgentes que controlaban la mitad este de Alepo desde 2012. Los rebeldes, apoyados por Turquía, aceptaron el acuerdo al verse vencidos y acorralados.

 

Duro golpe al plan de cooperación

El asesinato del embajador ruso en Turquía Andréi Karlov supone un duro revés para la cooperación entre Moscú y Ankara en la lucha contra el terrorismo yihadista y el arreglo del conflicto en Siria.

‘El crimen es, sin lugar a dudas, una provocación destinada a abortar la normalización de las relaciones ruso-turcas y torpedear el proceso de paz en Siria‘, dijo ayer el presidente ruso, Vladimir Putin. ‘La respuesta al asesinato del embajador será el reforzamiento de la lucha contra el terrorismo.

Y los bandidos lo sentirán en sus propias carnes‘, advirtió. Además, tachó de ‘vil‘ el asesinato del diplomático de 62 años, en el cargo desde 2013, y adelantó que ha acordado con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, la investigación conjunta del crimen. Rusia es junto a Irán el principal aliado del régimen sirio de Bachar al Asad, lo que le ha valido numerosos desencuentros con Turquía, que ha apoyado abiertamente desde un principio a la oposición armada para derrocar al líder sirio.