Miles de personas salieron ayer a la calle para respaldar la primera protesta sindical contra el gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero por su intención de retrasar la edad de jubilación.

No fueron los más de 4,3 millones de desocupados que tiene España lo que motivó la ruptura de la "paz social" de la que gozaba Zapatero, sino su reforma en materia de pensiones, que incluye planes de elevar la edad de jubilación de 65 a 67 años.

La impopular medida, que según los sindicatos pretende contentar a los mercados financieros, supone la apertura de un nuevo frente interno de oposición para el jefe del Ejecutivo español, quien atraviesa su peor momento político desde que llegó al poder en 2004.

La protesta fue multitudinaria en Madrid y Barcelona, donde la Unión General de los Trabajadores (UGT) cifró en 60.000 y 50.000 los participantes, respectivamente, aunque la policía estimó en apenas 9.000 y 10.000 los manifestantes.

Los líderes los sindicatos UGT, Cándido Méndez, y Comisiones Obreras (CC.OO), Ignacio Fernández Toxo, encabezaron la manifestación en la capital bajo el lema "En defensa de las pensiones. No al retraso de la jubilación. La solución no es recortar la protección social".

Entre otras proclamas que recorrieron las calles de Madrid desde Cibeles hasta la Plaza del Sol, se podían leer algunas dirigidas al gobierno como: "Luché contra el PP y me estafó ZP (por Zapatero)" o "Si quitáis derechos os echo".

Como la lluvia dio tregua, los manifestantes se sumaron de a poco a ésta movilización, en la que se destacó la presencia de miembros de la corriente de Izquierda Socialista del gobernante PSOE, y la ausencia de jóvenes.

"Es necesario recuperar el diálogo social", afirmó Méndez al inicio de la marcha, al tiempo que acusó al gobierno de "incendiar el debate de las pensiones", con una propuesta "absolutamente injusta".

En el mismo sentido, el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, subrayó que "la jubilación a los 65 años es sagrada", y que la reforma de Zapatero "beneficiará a los planes de pensiones privados", por lo que no se puede consentir que "se meta la mano en los bolsillos de los pensionistas para favorecer a los banqueros".

En Barcelona, capital de la región que más aporta al PBI de España, y donde el desempleo está golpeando con fuerza, el principal lema de los manifestantes era: "¿Jubilación a los 67 años?, íni de coña (en broma)!".

Al igual que en Madrid, los manifestantes catalanes fueron más allá del rechazo a la propuesta de Zapatero pidiendo una "huelga general", reclamo que los sindicatos no están dispuestos a asumir.

El 29 de enero pasado, el Gobierno anunció que con la reforma quiere "garantizar la sostenibilidad de las pensiones" hasta 2030, teniendo en cuenta que el número de personas mayores de 64 años llegará en 2049 al 31,9 por ciento de la población. De esta manera, por cada diez personas en edad laboral habría entonces nueve inactivas, entre mayores de 64 y menores de 16 años.

La idea del Gobierno es que la ampliación de la edad de jubilación comience a aplicarse gradualmente en 2013, de tal forma que en 2025 todos los trabajadores se retiren a los 67 años.