Colombia amaneció ayer con la ratificación de las dos certezas salientes de las elecciones del domingo pasado: que para el candidato oficialista Juan Manuel Santos la presidencia de la Nación es apenas una cuestión de tres semanas, y que las consultoras deberán revisar sus métodos de encuestas atento a lo lejos que estuvieron sus vaticinios de los resultados de los comicios.

Aunque las encuestadoras habían vaticinado un empate técnico entre Santos (el "delfín" político del presidente Alvaro Uribe) y

el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, el resultado fue muy distinto. Santos sacó una ventaja de 25 puntos, al obtener un 46,5 por ciento de los votos que, sin embargo, le resultó insuficiente para alcanzar la mitad más uno de los votos que le hubieran permitido ganar en primera vuelta.

Por disposición electoral, las empresas sólo pueden difundir sondeos hasta 8 días antes de las elecciones, y, en esta campaña, por ejemplo, los últimos relevamientos fueron previos a los tres debates televisivos finales entre los candidatos. "Tomamos la última fotografía hace 13 días, cuando faltaban 500 metros para la meta. Si nos dejaran tomar la última fotografía a 2 o 3 metros, el resultado sería distinto", explicó Carlos Valderrama, de la firma Datextco.

En la misma línea, el presidente de la firma Ipsos, Napoleón Franco, consideró que "se perdieron 7 días de seguimiento", y evaluó que "no puede hablarse de margen de error una semana antes" y hasta defendió los resultados porque "las encuestas fueron fundamentales para algunos cambios de estrategia". Reclamó, además, volver a la legislación anterior sobre difusión de sondeos.

Sin embargo, Franco reconoció que las empresas encuestadoras fallaron al no contar con los votos del electorado en el exterior y tampoco cubrieron de manera adecuada territorios muy alejados.

A su turno, Arlene Tickner, del Instituto de Políticas de la Universidad Nacional, señaló que los sondeos "no están reflejando el clima político del país, porque es difícil creer que la opinión pública sea tan volátil".

El gerente de Invamer-Gallup, Jorge Londoño, en tanto, señaló que "en las últimas semanas se veía una baja de Mockus en las ciudades principales y un repunte significativo de Santos en las capitales" y atribuyó algunas variaciones al llamado "voto-opinión", que es el que no está atado a partidos ni redes.

"Quedó más o menos el 30 por ciento de los votos para ser captados. Y en política a veces los partidos funcionan como cuerpos celestes: los más fuertes tienen mayor poder de atracción", remarcó Londoño. La amplia diferencia que logró Santos también relativiza el peso de las demás fuerzas, porque, aunque lograron porcentajes nada despreciables para un balotaje, la diferencia es tan amplia que parece imposible de descontar antes de la segunda vuelta electoral del 20 de junio, en la que Santos enfrentará a Mockus.

En cuanto a las encuestas, Mockus admitió ayer que los sondeos lo ilusionaron sobre la posibilidad de ganar en la primera vuelta electoral y que vencer en la segunda será difícil por el contundente triunfo logrado por Manuel Santos. A su juicio, el "campesino más clásico recibió mejor la propuesta de Santos" y ese "voto rural" no estaba reflejado en las encuestas de las semanas previas a las elecciones, que se hicieron en las ciudades y en municipios pequeños pero en "el casco urbano".