Buenso Aires, 14 de junio.- La médica cubana disidente Hilda
Molina se reencontró hoy con su familia que reside en Argentina,
luego de 15 años de gestiones ante el gobierno castrista para salir
de la isla.
"Es un regalo de Dios", expresó Molina visiblemente emocionada
y aseguró que "cualquier sufrimiento se compensa con este
reencuentro".
La médica cubana realizó declaraciones durante una conferencia
de prensa en la casa de su hijo Roberto Quiñones, situada en la
localidad bonaerense de El Palomar.
La profesional llegó al aeropuerto internacional de Ezeiza a
las 6.20 en un vuelo de la empresa Copa Airlines, procedente de La Habana, y fue recibida por su hijo, su nuera, Verónica Scarpatti, y sus nietos Roberto Carlos, de 13 años, y Juan Pablo, de 8.
Luego, visitó a su madre Hilda Morejón, de 90 años, que se
encuentra internada en el hospital Tornú.
"Mi mamá presenta insuficiencia cardíaca, está muy enferma y
su salud es precaria", comentó Molina y consideró "excelente" la
labor profesional del hospital.
Si bien la neurocirujana prometió regresar "voluntariamente" a
la isla, aclaró que mientras su madre "esté en peligro yo no lo
voy a abandonar".
Asimismo, dijo arrepentirse "de haber torcido" su "vida
personal y de haber seguido un sistema que no cumplió".
"Llevo un luto interno que no se va a curar nunca", lamentó y
aseguró que "no es un favor" sino "un derecho que me han violado
por años".
Desde 1994, la médica solicitó a las autoridades cubanas el
permiso de salida para viajar a Argentina que fue negado
reiteradamente hasta que el pasado jueves.
Este caso provocó tensiones entre los gobiernos de Cuba y
Argentina.
El ex presidente Néstor Kirchner personalmente le pidió al
líder cubano, Fidel Castro, que autorice la salida de la fundadora
del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), al
igual que la jefa de Estado, Cristina Fernández.
Consultada sobre un posible encuentro con la presidenta
Fernández, Molina dijo desconocer si se reunirá con la mandataria, pero aseguró que la "respeta como jefa de Estado y como mujer".
"Cualquier argentino que me invite, yo voy", aseguró y aclaró
que no estuvo "al tanto de las gestiones" del gobierno nacional
para que Cuba le otorgara el permiso para visitar a su familia que
reside en Argentina.
En ese sentido, señaló que "en el logro de este permiso
influyeron una serie de cosas y hubieron gestiones anónimas" y agradeció al "pueblo argentino que sabe diferenciar situaciones políticas y lo humanitario".
Ayer, la familia de la médica se reunió con la Presidenta en
la residencia de Olivos.
Con tono tranquilo y moderado, Molina dijo haber sido
"prisionera en Cuba durante 50 años" y, no obstante, confesó que "no les guardo ni un ápice de rencor" al gobierno de los hermanos Castro.
"Estoy aquí fuera de mi país, no tengo ningún secreto",
aseveró y añadió que "no tengo nada que perdonar a él, ojala que
(Castro) tome el camino que el pueblo cubano necesita".
Aseguró que tanto Fidel como Raúl Castro "son el mismo sistema
y el mismo gobierno pero son dos personas diferentes".
"Raúl Castro tiene el mismo pensamiento de ese gobierno pero
le interesan más las cuestiones internas de la población que el
problema exterior que ha consumido (a Cuba) durante años", evaluó la médica disidente de 66 años y criticó que "hay quienes vociferan contra el capitalismo y viven en él".
En tanto, volvió a reclamar el cambio en el régimen migratorio
cubano porque, según afirmó, "hay millones de cubanos cuyos
derechos se están violando y queremos que se respeten nuestros derechos fundamentales".
"Aún cuando esto se resuelva (en alusión al ingreso y egreso
libre a la isla), voy a seguir haciendo mis críticas" al gobierno
de Castro, desafió.

