El sistema Dublín, piedra angular del sistema de asilo común, se ha puesto de nuevo en duda con la crisis de refugiados a la que hace frente la Unión Europea (UE), la peor desde la Segunda Guerra Mundial.
El reglamento de Dublín tiene por objeto determinar cuál es el Estado miembro de la UE responsable de decidir si da o no asilo a un refugiado.
El principal criterio es que el país competente es aquél en el que se tomaron primero las huellas al refugiado.
Aunque más tarde la persona viaje a otro país europeo y solicite asilo, la nación competente es la primera a la que llegó o a la que pidió protección internacional, una norma que pone gran parte del peso en los países fronterizos.
Para cerciorarse de que realmente sea el primer país al que llega el refugiado se prevé la toma de huellas dactilares, a ingresar en la base de datos europea Eurodac, al que están conectadas todas las autoridades de los Veintiocho.
El Consejo Europeo de Refugiados y Exiliados denuncia que el sistema de Dublín lleva a los refugiados a viajar de forma clandestina y peligrosa hasta llegar a su país de destino por miedo a ser fichados con sus huellas dactilares en las naciones de tránsito.
Por eso, Alemania, principal destino de sirios y palestinos, ha reconocido uno de los problemas del sistema Dublín: Grecia e Italia no dan abasto con el registro de solicitantes.
Los países fronterizos son los primeros en recibir por las distintas rutas a los refugiados y por tanto también los más afectados por el sistema.
Por ello la canciller alemana, Angela Merkel, ha suspendido parcialmente el Dublín, lo que en la práctica quiere decir que Alemania no devolverá a los refugiados sirios al punto de entrada en Europa.
También el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, suspendió en junio la aplicación del sistema Dublín y construyó una valla en la frontera con Serbia.
En 2014, cinco estados miembros tramitaron el 72 % de todas las solicitudes de asilo de toda la UE. El reglamento Dublín fue aprobado el 15 de junio de 1990 en la capital irlandesa y entró en vigor en septiembre de 1997 para los doce países firmantes (Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Portugal y Reino Unido). Se reformó en 2003, Dublín II, a la que siguió Dublín III en 2013.
En 2011 fue el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos quien condenó el sistema Dublín en una sentencia en la que se estableció que no podía aplicarse si el primer país por el que pasó el refugiado no puede cumplir con el proceso de asilo con garantías, como era el caso concreto en la causa con Grecia.
La última reforma no contenta, sin embargo, ni a la Comisión Europea (CE) ni a varios estados miembros. Por eso, la CE ya adelanto que volverá a poner bajo la lupa al sistema en 2016.

