‘Parecía una película. Empezamos a correr para llegar arriba y ahí nos dijeron que fuéramos al camarote. Nos aseguraban que no era más que un desperfecto técnico‘. Así comenzaba su relato de las horas de zozobra que vivió ayer Jonathan Balaban, uno de los 18 argentinos que paseaban junto con más de 4.200 pasajeros en el crucero Costa Concordia que encalló en un banco de arena en el mar Tirreno.

Al momento del siniestro, Balaban comentó que los turistas comenzaron a ‘correr para llegar a la parte de más arriba y nos dijeron (por el personal del barco) que vayamos al camarote porque decían que estaba todo bien y que era un desperfecto en uno de los motores‘. ‘Era toda una situación de pánico bastante importante‘, dijo Balaban, puntualizó que fue ‘terrible, el momento fue muy feo‘ y resaltó: ‘Parecía sinceramente una película, volaban las vajillas, las luces se apagaron, pensamos que el barco iba a colapsar‘.

Asimismo, comentó al canal TN que tras el choque del crucero contra una piedra ‘primero subieron (a los botes de auxilio) los nenes y las personas ancianas y después todos, entraban unas 150 personas‘ y afirmó que en un momento ‘bajamos abruptamente y después enderezaron el bote‘.

‘Después que pasa recién tomás conciencia de que estuvimos a punto de vivir una tragedia mayor que podría habernos costado la vida’, reflexionó Balaban. El joven, que vive en la ciudad de Rosario viajaba con su novia.

Por su parte, el jefe de Sección Económica y Comercial de la embajada argentina en la capital italiana, Gonzalo Sabaté, dijo que los 18 turistas argentinos ‘fueron encontrados y están bien, tramitando su documentación, que fue extraviada‘ en el accidente.

‘Muchos de ellos estarán volviendo mañana (por hoy) a Buenos Aires en un vuelo de Alitalia, por la tarde‘, dijo Sabaté. Agregó que los turistas argentinos, algunos de los cuales habían embarcado en Barcelona, se encontraban en hoteles de la región de Lacio, cerca de Fiumicino.