Sin el apoyo de Rusia y China, sancionada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a raíz de su programa atómico, Irán se encuentra aislada en el primer aniversario de la polémica reelección de Mahmud Ahmadinejad. Sin embargo, no es probable que Irán abandone su programa nuclear que, según informes de EEUU e Israel, tiene fines militares.

La ONU sancionó hace días a Irán a pesar de que ese país había alcanzado a fines de mayo un acuerdo para intercambiar una parte de su uranio enriquecido con Turquía y Brasil. El acuerdo despertó sospechas en el llamado Grupo de los Seis que forman EEUU, Reino Unido, Francia, China y Rusia más Alemania, ya que la negociación se realizó en momentos en que el Consejo de Seguridad de la ONU estudiaba una serie de medidas para disuadir a Teherán.

La cuarta sanción de la ONU contra el gobierno iraní desde 2006 incluye un embargo armamentístico; control marítimo sobre barcos y aviones si se sospecha de su carga; cerco financiero a otras 15 empresas vinculadas a la Guardia Revolucionaria; y vigilancia sobre el Banco Central y bloqueo nuclear.

"Son las más duras sanciones que jamás ha soportado Irán", dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, cuyo gobierno sospecha que los barcos iraníes operan ahora bajo otras banderas y compañías de fachada para evadir el embargo, informó el diario The New York Times.

Las sanciones están dirigidas a frenar las compras militares y las transacciones llevadas a cabo por la Guardia Revolucionaria, que se cree tiene el mando del programa nuclear y ha tomado más control de la economía y del país, tras la reelección de Ahmadinejad, considerada fraudulenta por la oposición.

"Nadie espera que la economía colapse, pero las sanciones de la ONU probablemente tendrán un impacto psicológico, no sólo por el apoyo de China y Rusia, sino porque el régimen cumple un año de la disputada elección presidencial", dijo el analista Ian Black, del diario británico The Guardian.

Sin embargo, las medidas no están dirigidas contra las transacciones petroleras, lo que de algún modo alivia a la economía de ese país, debilitado por la inflación, el desempleo y la reducción de las ganancias del crudo y del gas, que constituyen el 80 por ciento de los ingresos del gobierno.

La resolución fue aprobada con la oposición de Brasil y Turquía, así como la abstención del Líbano. Pero fue respaldada por China, uno de los principales socios comerciales de Irán, y también por Rusia que, además, congeló la venta de misiles de superficie a ese país.

El jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi, acusó a China de tener "un comportamiento de dos caras" en su divergente política hacia las ambiciones nucleares de Norcorea e Irán. Las sanciones de la ONU tienen un castigo simbólico al cumplirse el sábado pasado el primer aniversario del fraude generalizado denunciado por el candidato reformista Mir Husein Mousavi, del llamado "Movimiento Verde".

Ramín Jahanbegloo, un conocido disidente que vive en Canadá, dijo que "las sanciones pueden frustrar el programa nuclear iraní, pero son un asunto secundario: la urgente prioridad de la comunidad internacional debería ser la violencia que ejerce el Estado iraní contra sus propios ciudadanos". Hacía referencia a las 700 personas que murieron hace un año, al protestar por el resultado de los comicios en los que resultó reelecto Ahmadinejad.