El mundo pasó ya la barrera de los 400 millones de contagios por coronavirus, desde que comenzó la pandemia en diciembre de 2019. Es un número prácticamente similar a la población de toda América del Sur o de la Unión Europea.
La variante Ómicron impulsó los contagios de manera exponencial. En sólo un mes se produjeron 100 millones de contagios. Afortunadamente, el número de muertes aumentó a un ritmo mucho menor que las nuevas infecciones. Por eso, muchos científicos creen que podemos estar ante la última ola de esta pandemia.
La pandemia que vino de China
De los 400 millones de contagios, hay un dato muy curioso. Todo comenzó en China cuando a mediados del mes de diciembre de 2019 se informó de una “forma de neumonía muy extraña”. Durante varios meses, fue el epicentro de la pandemia. El gobierno central decidió aislar de manera total a 46 millones de personas. Entre ellos a la población entera de la ciudad de Wuhan, el origen del coronavirus (11 millones de personas).
Pero desde entonces, la enfermedad quedó casi cristalizada en ese país. Dos años y dos meses más tarde, China reporta sólo 121.890 contagios y 4.849 muertes según el reporte que realiza diariamente la Universidad Johns Hopkins. Son datos muy exiguos para una población de 1.400 millones de personas.
Sólo el 14% de la población no recibió aún ninguna vacuna. En contraste con Estados Unidos, que tiene casi el 25% sin estar inoculado ni una sola vez.

