Ronnie Biggs, el legendario "Ladrón del siglo" que en agosto de 1963 perpetró el más famoso robo de Gran Bretaña al asaltar el tren de Glasgow, será liberado hoy, en vísperas de cumplir 80 años, para que enfrente una muerte digna tras un irreversible deterioro de su salud.

Biggs vivirá sus últimos días fuera de prisión gracias a la libertad compasiva dispuesta ayer por el ministro británico de Justicia, Jack Straws.

"El informe médico muestra claramente que Biggs se encuentra muy enfermo y no está previsto que su estado mejore", dijo Straw en un comunicado.

El intrépido ladrón de los ’60 sufre una neumonía severa y una fractura de caderas por la que fue trasladado el pasado 28 de julio de la prisión de Norwick, en el este de Inglaterra, a un hospital cercano.

Además, Biggs ha sufrido varios ataques cardíacos, apoplejías y crisis epilépticas desde mayo de 2001, cuando decidió entregarse voluntariamente a la Justicia británica, tras huir en 1965 a Brasil.

El preso, que venía solicitando su libertad en los últimos años, casi no puede caminar ni hablar y recibe alimentación a través de una sonda.

El hijo del delincuente y de la brasileña Raimunda Rothen, Michael Biggs, se declaró "encantado" de la decisión y "espera que su padre sobreviva lo suficiente para ver sus 80 años el sábado".

Por su parte, el abogado de Bigss, Giovanni Di Stefano, afirmó que su cliente "ha sido puesto en libertad para morir y eso no puede considerarse una victoria, pero supone un triunfo para el sentido común y el señor Straw ha tomado la decisión correcta".

El preso se hizo famoso por el denominado "Robo del siglo", en el que él y catorce cómplices sustrajeron la noche del 8 de agosto de 1963, 2,6 millones de libras esterlinas, (4,2 millones de dólares) del tren del correo Glasgow, tras modificar la señalización ferroviaria. Era el mayor botín robado hasta entonces en un único asalto.

Luego de herir gravemente a un empleado, se apoderaron de 120 bolsas de billetes de banco usado y se los repartieron. Ese botín equivaldría hoy a unos 49 millones de dólares.

Pese al gran golpe, Biggs no tuvo mucha suerte y fue arrestado y condenado a 30 años de prisión, pero tras cumplir 15 meses de arresto logró fugarse de la cárcel.

Como un hombre libre, vivió luego en España, Australia y finalmente en Brasil, donde fue localizado por unos periodistas, aunque logró evadir la extradición gracias a la ley brasileña, que impedía extraditar al padre de un brasileño.

Luego de vivir 36 años de su vida como el más famoso "Ladrón del siglo", decidió entregarse en 2001 a las autoridades británicas, tras encontrarse enfermo y con problemas de dinero.