Río de Janeiro intentaba ayer recuperarse del dolor causado por la matanza de doce niños en una escuela pública, a los que recordaron y homenajearon familiares y amigos con una docena de cruces, velas y flores depositadas en el colegio, y acompañando después al entierro de los niños.

Los vecinos de Realengo, un humilde barrio de Río de Janeiro, se congregaron desde las primeras horas de ayer en los alrededores de la escuela Tasso da Silveira para rezar por los 12 estudiantes que fueron asesinados el jueves por un joven de 23 años en el interior del centro.

En tanto, más tarde una multitud se concentró en los cementerios de la ciudad, para asistir el entierro de las 12 víctimas. Un helicóptero de la policía militar arrojó pétalos de rosas desde el cielo sobre la multitud cuando se realizaba el primero de los entierros, en un gesto que emocionó a los presentes, informaron agencias y medios periodísticos locales.

La ceremonia se realizó en el marco de los tres días de luto nacional decretado por la presidenta Dilma Rouseff y los siete días dictaminados por el alcalde de Río de Janeiro, a raíz de un hecho que conmoción y no tiene precedentes en ese país.

¿Por qué ella, por qué ella?‘, gritaba sin consuelo una abuela que enterraba a su nieta, mientras algunas personas la sostenían para evitar que se derrumbara al tiempo que la madre de una de las alumnas fallecidas se desmayó al colocarse el ataúd en el nicho.
Diez mujeres y dos varones fueron asesinados en una de las aulas de la escuela por Wellington Menezes de Oliveira, de 23 años, un ex alumno de ese establecimiento que ingresó y disparó con dos revólveres. En tanto otros 11 jóvenes permanecen hospitalizados, 4 de ellos en estado grave.

El cementerio Jardim do Saudade, en Sulacap, zona oeste de Río, fue el sitio de descanso final para las almas de 4 de los niños.
La primera en recibir sepultura fue Larissa dos Santos Anastasio, de 13 años. Dos amigas, Karine Lorraine Chagas de Oliveira y Luiza Paula da Silveira Machado, ambas de 14 años, fueron enterradas juntas, mientras que Rafael Pereira sa Silva (14) fue el último en ser despedido por la multitud que siguió el cortejo.

Al frente marchaban amigos de los fallecidos, cargando pancartas de protesta en las que reclamaban mayor seguridad en las escuelas.

En Murundu, otro cementerio carioca, un centenar de personas participaban del velorio de otras tres alumnas. Laryssa Silva Martins, Mariana Rocha de Souza y Géssica Guedes Pereira.

Entre la multitud estaba la madre de Rocha, que tuvo que seguir el cortejo fúnebre de su hija a bordo de una ambulancia.

En tanto pasada la hora 16 se realizó el entierro de otras dos víctimas, Bianca Rocha y Milena dos Santos Nascimento, también en Murundu.