Mientras aún permanece vigente el nombre del histórico psicópata Charles Manson, por la cabeza de varios pasará hoy el aniversario número 40 de uno de los crímenes más sangrientos del mundo de las celebridades.
Una medianoche del sábado 9 de agosto de 1969 conmovería luego a Hollywood y al mundo entero, tras enterarse que la actriz Sharon Tate (28 años) apareció colgada de una soga en el living de una mansión que había alquilado, tras recibir 17 puñaladas.
Además de Tate, -una mediocre actriz de la época, modelo y esposa del exitoso director de cine, Roman Polanski- otras cuatro personas fueron asesinadas en el brutal crimen cometido por cuatro miembros de la secta "La familia". Ese grupo estaba liderado por Charles Manson, "un ícono espiritual para todos los fanáticos norteamericanos que tienen ideas neonazis o satánicas", escribió el fiscal Vincent Bugliosi -que estuvo a cargo del caso-.
Al momento del crimen, Tate estaba embarazada de ocho meses y Polanski se encontraba en plan de trabajo en Europa, cuando en la lujosa propiedad que el matrimonio había alquilado en Beverly Hills (California, EEUU) se dio una fiesta que concluyó con una de las matanzas más célebres de la historia.
En realidad, esa mansión pertenecía al productor musical Terry Melcher. Manson, como tantos músicos frustrados, soñaba con un contrato musical que supuestamente le iba a dar Melcher, quien llegó a rechazarlo varias veces. Por eso, Manson ordenó matar a todos los que estuvieran en la casa de Melcher, que por desgracia se trató de Tate y sus amigos.
Uno por uno
Disgustado con Melcher, Manson dispuso que cuatro de sus seguidores ingresaran a la mansión, mientras él y otros andaban en un automóvil. Sus adeptos, saltaron la verja y cortaron el cable del teléfono.
Al ver a los intrusos, Steven Parent -allegado del vigilante- trató de abandonar la casa en su coche. Recibió cuatro disparos de un revolver calibre 22 dentro del vehículo.
Luego de ingresar a la casa por una ventana, los intrusos preguntaron si alguno tenía dinero y llevaron a su habitación a Abigail Folger -una joven heredera de un magnate del café- para vaciar su monedero. La condujeron a la sala de estar, donde la ataron juntos a los otros ocupantes.
Los asesinos ordenan a las víctimas ponerse boca abajo. Jay Sebring -peluquero de estrellas como Frank Sinatra y ex novio de Sharon- protestó, dado que Tate no debía ponerse boca abajo, porque estaba embarazada. Esta protesta le costó un disparo al peluquero y repetidas patadas en su cara.
Wojciech Frykowski -amigo de la infancia de Polansky- intentó hacer frente a los asaltantes, pero recibió dos disparos cayendo a los pies de su novia, Abigail Folger, que, tras ser apuñalada 28 veces, dejó el suelo cubierto de sangre.
Frykowski fue arrastrado hacia el jardín, donde le dieron 57 puñaladas antes de esparcir dentro de la casa sus órganos vitales. A Sharon la dejaron para el final. De nada sirvieron sus intentos por escapar y sus súplicas por su hijo que aún no nacía.
Susan Atkins, miembro de la secta, se ensañó con el vientre de la actriz, clavándole 17 puñaladas mientras le decía: "no voy a tener piedad con vos". Luego, en un acto de sadismo extremo, la colgó de una viga del living. Del otro lado de la soga, pendía Sebring, con 7 puñaladas y un balazo.
A las víctimas les colocaron capuchas negras, al parecer para llamar a la revolución de los negros (que impulsaba la doctrina racista de Manson). Con la sangre de las víctimas, escribieron en las paredes la palabra "Pigs" (cerdos), que expresaba el odio que Manson sentía por los capitalistas y adinerados.
Mas tarde, Manson y otros miembros del grupo volvieron a la casa con la finalidad de limpiar cualquier huella que pudieron dejar durante los forcejeos y volvieron a su rancho para dormir plácidamente.
Apocalíptico
El tristemente célebre Charles Manson, es evocado por figuras de la música tales Marilyn Manson, los grupos Guns ‘N Roses, Kasabian y hasta el mismísimo actor Johnny Deep.
Músico frustrado, Manson se creía una mezcla de Jesucristo y el diablo. Considerado por muchos un ícono del Siglo XX, había encandilado a varios de sus seguidores con su gran carisma y su alto coeficiente intelectual.
Tenía una filosofía apocalíptica que llamaba Helter Skelter (nombre de una canción de The Beatles), con la cual iniciaría una guerra racial entre blancos y negros, de la que él pensaba aprovecharse.
Abandonado de niño varias veces por su madre, Manson había estado bajo el techo de varios reformatorios y prisiones antes del brutal asesinato de Tate. Aunque el fiscal Bugliosi no pudo probar que Charles Manson hubiera participado en los asesinatos, el testimonio de Susan Atkins -la mujer que apuñalo a Sharon Tate- sirvió para llevar tras las rejas al psicópata.
Detenida a la espera de juicio por otro asesinato, Atkins contó su historia a una compañera de celda, Ronnie Howard: "Charlie (Manson) es Jesucristo, yo maté a Sharon Tate", le dijo Atkin. Ronnie Howard contó a la policía lo que había oído y el 3 de diciembre de 1969 se anunció que el caso estaba resuelto.
Manson, que no fue a la mansión en la noche del asesinato, fue condenado a muerte, junto a sus cófrades Patricia Krenwinkel, Susan Atkins y Leslie Van Houten. Pero no fueron ejecutados y cumplen prisión perpetua, porque en 1972 California abolió la pena de muerte.
Mientras Atkin sigue hasta la fecha reclamando libertad condicional, Manson (de 74 años) cumple su cadena perpetua sin resignar sus deseos de hacer música. Semanas atrás se difundió que habría tenido conversaciones para grabar canciones con el ex productor de The Beatles, Phil Spector, quien se encuentra en la misma prisión californiana.
